IMACEC DE JUNIO: ¿UN ESPEJISMO?

Acabamos de conocer el crecimiento del IMACEC de junio: un impresionante 20,1% anual.

Como la misma autoridad monetaria explicó en su comunicado, este resultado se debe principalmente a dos elementos: una baja base de comparación y una mayor adaptación de los hogares y empresas a la emergencia sanitaria asociada al Covid-19. Una primera lectura puede reflejar sólo buenas noticias, ya que estaríamos casi el final del oscuro túnel de la pandemia, pero al hacer un “doble click” emergen ciertos elementos preocupantes.

Compararnos con junio de 2020, cuando la actividad agregada tocó fondo, parece poco exigente. En los meses siguientes, en la medida que nos comparemos con niveles de actividad cada vez más altos, el crecimiento se irá reduciendo. Para el año 2022 volveremos a un crecimiento modesto, en torno a 2,5%, en línea con el PIB tendencial estimado por el Banco Central en el último IPoM, el cual presenta un rango entre 2,4 y 3,4% para el período 2021-2030.

A nivel sectorial, destaca el notable crecimiento del comercio (44% aproximadamente en el último trimestre), llevando en junio su nivel de actividad un 25% sobre el nivel prepandemia, lo anterior, impulsado sin duda, por los retiros previsionales y las masivas transferencias monetarias desde el gobierno, transferencias que deberían ir de salida de la mano de un mejor escenario sanitario. Estas ayudas no serán (y no pueden) ser permanentes, reduciendo progresivamente su impacto en la economía.

Pese a estos buenos indicadores del comercio, llama la atención la preocupante reducción de casi 200.000 trabajadores en el sector.

Nada de lo anterior genera crecimiento sostenido, sólo ilusiones de corto plazo, por lo que, a poco andar, volveremos a mostrar crecimientos insuficientes, similares a los observados en los años previos a la pandemia.

Las medidas requeridas para cambiar esta senda, así como el PIB tendencial estimado por el Banco Central, pasa por otro tipo de medidas y acciones, las cuales, por ahora, lamentablemente no están presentes en la discusión pública.

Columna de Macarena García, Economista Senior de LyD, en La Tercera.-