FERIADO A MATA CABALLO

Solíamos ser un país serio. Con nuestros problemas y defectos. El mundo lo reconocía. Pero de un tiempo a esta parte hemos dejado de serlo. Es difícil señalar un hito para marcar el momento en que dejamos de ser serios. Hay que reconocer que el que en octubre de 2019 se quemaran 40 estaciones del Metro, símbolo de nuestros intentos por dejar atrás la desigualdad, y que ese hecho haya concitado relativo apoyo popular, es insensato. Luego, cuando en diciembre pasado los chilenos apoyaron masivamente un segundo retiro de fondos de las AFP, tramitándolo apresuradamente para lograr que se pagara antes de Navidad, algunos nos preguntamos por qué la gente cambiaba su pensión por un aguinaldo. Pero así fue y Pamela Jiles pasó a ser la política mejor evaluada por los chilenos. Que sus errores posteriores hayan determinado que esa popularidad fuera flor de un día no quita que los retiros formen parte de la ruta chilena a la falta de seriedad. Es cierto que mucha gente necesitaba dinero (la pandemia ha jugado también un rol en nuestro abandono de la seriedad) pero las cifras del Banco Central indican que el 80% del dinero de los retiros no fue usado para aumentar el consumo.

El último episodio que demuestra que no somos un país serio se consumó esta semana. Menos grave materialmente, quizás, pero de alto simbolismo. En una tramitación que el jefe de bancada de diputados DC calificó como a mata caballo, el Congreso aprobó el jueves que el día 21, sí el próximo lunes, fuera declarado feriado. El comienzo fue que era de toda justicia que se declarara un día feriado en reconocimiento a los pueblos originarios.

El proyecto de ley decretó entonces que el día 24 de junio de cada año sería feriado nacional por esa razón. Hasta aquí nada grave, pese a que Chile, con sus 16 días feriados al año está entre los países con más días festivos en el mundo (sólo encontré a Argentina y Colombia con más días). Pero la relevancia que ha tomado el reconocimiento a los pueblos indígenas en nuestra sociedad podría incluso hacer pasar por alto este nuevo golpe a la productividad en un país que busca con ahínco mejorar sus condiciones económicas y reactivar la producción.

Si lo que no tiene perdón de Dios es que se haya decretado que transitoriamente este feriado se correría este año para el lunes 21 de junio, o sea pasado mañana. Así, se configuraba un fin de semana largo que podría disfrutarse de inmediato. Se crea un caos en la atención de salud, decenas de miles de personas ven interrumpidos sus tratamientos. Hay problemas también en la educación, pero los populistas sacan adelante su feriado a mata caballo, con la complicidad del gobierno y el desaliento de la minoría que quiere vivir en un país serio. Pero un periodista parece haber dado un argumento decisivo cuando recordó que el lunes juega Chile con Uruguay.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-