Verborrea tributaria

Diversas y muy creativas son las diferentes medidas que hoy se discuten en el Congreso: royalty minero, dejar sin efecto la invariabilidad tributaria para la minería, impuesto al patrimonio, rebaja transitoria del IVA, aumento transitorio de la tasa de impuesto de primera categoría a “mega empresas”, eliminación transitoria de exención de impuestos por las ganancias de capital para las acciones de alta presencia bursátil, eliminación transitoria de exención de impuestos por los retiros que efectúen los fondos de inversión privados, impuesto sustitutivo al saldo de utilidades tributables acumuladas (FUT) e impuesto preferencial para la repatriación de capitales.

La evidencia ya muestra que la estructura tributaria de un país es determinante para su desempeño económico y bienestar. Nosotros ya lo aprendimos. Sin embargo, es preocupante ver cómo la discusión en el parlamento no considera ninguno de los efectos adversos sobre el crecimiento que se sabe tienen estos impuestos, ni los cambios de comportamiento que presentan personas y empresas ante ajustes tributarios buscando reducir el pago de éstos, ni los impactos financieros para el estado, ni su coherencia con el resto de la estructura tributaria, ni su inconstitucionalidad al vulnerar la iniciativa exclusiva del Presidente en materia tributaria.

Justamente por todo esto, las definiciones tributarias son de iniciativa exclusiva del Presidente. Él es el responsable ante la ciudadanía del buen manejo de las finanzas públicas y de la estabilidad económica del país. Él es quien verá perjudicado su prestigio en caso de un mal manejo de la política fiscal. Adicionalmente, es el Ejecutivo el que cuenta con equipos técnicos capaces de evaluar adecuadamente los impactos de los ajustes tributarios en el conjunto del país, así como también su impacto agregado en la sustentabilidad fiscal. Traspasar parte o la totalidad de esta iniciativa al Congreso, o que éste se la tome, genera incentivos perversos, que, como ya se vio a lo largo de nuestra historia -y se está viendo actualmente- termina en decisiones de política populista, con alto impacto en el desarrollo económico y social de Chile.

Análisis comparados muestran que nuestro sistema tributario presenta espacios importantes de mejora, pero que no se relacionan con el incremento de la carga tributaria, como lo proponen permanentemente algunos, sino más bien con su estructura, la cual ha terminado generando un sistema tributario poco competitivo, costoso, complejo e inequitativo. Las iniciativas en discusión van en sentido contrario. Cualquier modificación al sistema tributario debe realizarse en base a un análisis serio, madurado y no a la ligera, que considere efectos en la recaudación, en la redistribución y en el desempeño de la economía, y que no pongan en riesgo la tan necesaria reactivación económica. Nada de esto se observa hoy en el Congreso.

Columna de Macarena García, Economista Senior, publicada en El Líbero.-