Cocina fiscal

Hay voces que piden actualizar el precio del cobre de largo plazo para gastar aquella parte del aumento que sería permanente. Lo justifican mencionando que al firmar el acuerdo de junio pasado se esperaba un 2021 distinto y que esta actualización sería coherente con nuestra institucionalidad. Al respecto, algunas reflexiones.

Si fuera por aplicar la "institucionalidad", esta también considera un segundo parámetro en la estimación del gasto fiscal: el PIB tendencial. El PIB tendencial estimado en agosto, durante el proceso presupuestario, fue 1,8% menor al nivel conocido en el acuerdo, implicando menores ingresos estructurales y menor gasto fiscal, cerca de 0,5% del PIB.

El impacto del mayor precio del cobre de largo plazo respecto de junio pasado muestra ingresos estructurales superiores solo en torno a US$ 2.500 millones, esto es, menor a 1% del PIB.

Nuestra "institucionalidad"considera que los parámetros utilizados en el cálculo del gasto fiscal de cada año son los estimados el año previo en el proceso presupuestario, no cuando estos cambian. Entendiendo que la situación por la que pasa nuestro país es extremadamente delicada, también es altamente incierta, por lo que es muy riesgoso pensar que lo visto en los 10 primeros días del año es determinante para los 355 que faltan. ¿Y si luego el precio baja abruptamente, actualizaremos nuevamente el valor de largo plazo, reduciendo el gasto fiscal ya anunciado en aras de la 'institucionalidad'?

En la medida en que sigamos modificándola a nuestra conveniencia, dejará de ser "institucionalidad" para ser solo una "cocina fiscal".

 

Carta de Macarena García, Economista Senior, publicada en El Mercurio.-