El fallo unánime de la Corte de Apelaciones de Santiago que absuelve de todos los cargos a seis personas acusadas por el ministro Alejandro Madrid de participar en un supuesto asesinato del ex Presidente Eduardo Frei Montalva marca los lĂmites que una sociedad debe observar en el trato a sus integrantes. Al analizarlo afloran diversos sentimientos.
VergĂĽenza, vergĂĽenza ajena porque cuesta concebir que alguien sea capaz de perseguir a personas por un supuesto crimen, sin prueba alguna, con el objeto de obtener alguna ventaja. Acusar a alguien de asesinato es gravĂsimo y supone una mĂnima base antes de causar tal agravio a personas cercanas al ex presidente Frei Montalva, como lo ha señalado su nieto Juan Pablo Beca; cuyo padre, mĂ©dico, estuvo presente en las dos intervenciones quirĂşrgicas realizadas por el doctor Patricio Silva y dijo desde el primer dĂa que la muerte de Frei se origina en errores mĂ©dicos cometidos en una operaciĂłn anterior a las realizadas por Silva. En cuanto a la actitud de otros miembros de la familia Frei, como la señora Carmen, cabe pensar que ella ha visto alterado su entendimiento por su cercanĂa con su padre, ya que me niego a creer que sea un interĂ©s econĂłmico lo que sostiene la conducta de sus familiares. La Democracia Cristiana y su dirigencia, por su parte, han degradado moralmente a esa colectividad al sostener tan temeraria acusaciĂłn afectando incluso a camaradas.
IndignaciĂłn, con aquellos que han perpetrado este agravio a seis personas, tres de las cuales murieron con la impotencia de no poder probar su inocencia ante un juez sordo frente a la verdad. Un juez que tuvo el descaro de acusarlos de envenenar al ex presidente, para despuĂ©s ante la falta de pruebas, e informes de prestigiosos centros que descartaron esa posibilidad, cambiar la acusaciĂłn y condenarlos por una supuesta negligencia. El fallo de la Corte de Apelaciones concluye que la intervenciĂłn quirĂşrgica a que fue sometido Frei por el doctor Silva fue necesaria y correctamente ejecutada y no es posible formular a quienes participaron en ella o decidieron el momento de su ejecuciĂłn reproche jurĂdico penal alguno.
Dolor, porque a la conducta de Madrid y dirigentes de la DC se ha sumado la actitud de otras personas, cuya honorabilidad no quiero poner en duda, que pese a las gárgaras que hacen con el Estado de Derecho y el debido proceso, no han sido capaces de ver que tenĂan ante sus ojos un adefesio judicial y han validado la acusaciĂłn. Ello nos habla del daño que la polarizaciĂłn polĂtica le ha hecho a nuestro paĂs.
Esperanza, por Ăşltimo, porque tres jueces justos se niegan a doblegarse ante el riesgo polĂtico que les significa absolver a seis inocentes; porque un rector ha defendido a los suyos de una infamia, lo que permite creer que Chile, pese a todo, sigue siendo un paĂs decente.
Columna de Luis LarraĂn, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-