Gobierno Nocional

Cuesta entender a este gobierno. En algunos temas avanza, como en el presupuesto, las migraciones, el manejo de la pandemia o sus acertadas propuestas para ir regularizando la suspensión de contratos de trabajo. En otras áreas, claves, pareciera estar ausente.

Es lo que ocurre en pensiones. El ministro Ignacio Briones hizo una robusta oposición conceptual a la trucha reforma constitucional que permitió sacar dinero de las cuentas en las AFP, pero el gobierno sucumbió a ella sin utilizar las herramientas que la institucionalidad le entrega, veto presidencial y Tribunal Constitucional. Todo culminó con un bochornoso comunicado dando la razón a quienes impulsaron el proyecto. Sus autores, el diputado Walker entre ellos, aseguraron que era por una sola vez y se debía a la urgencia por proporcionar liquidez a los chilenos. ¿Por qué el gobierno no se alía ahora con Walker y despejan la incertidumbre sobre un segundo retiro que propone un nuevo proyecto, o simplemente dan por descontado que el diputado DC mintió?

Es claro que las consecuencias de este segundo retiro serían letales. El primer retiro puede dejar sin saldo en su cuenta a un 25% de los afiliados, el segundo podría llegar a provocar lo mismo a otro 35%. Así las cosas, habrá más afiliados sin plata en sus cuentas que afiliados con dinero en ellas. ¿Cuánto se demorará nuestra nueva cleptocracia en vaciar esas cuentas?

Lo más incomprensible es que el gobierno, con iniciativa exclusiva en seguridad social, sigue tramitando su proyecto de pensiones negociando con senadores de oposición que pretenden destinar la totalidad de la cotización adicional de 6% al reparto, en lugar de abonarla a las cuentas individuales. Conversa, además, sobre cuentas nocionales, que significa inmateriales, abstractas o conceptuales, lo que va en contra del discurso y el proyecto original del gobierno de destinar el ahorro previsional a las cuentas de los trabajadores.

Otras veces el gobierno ha cambiado su posición cuando las encuestas no le favorecen. Conocemos esa debilidad. Pero resulta que en este caso la mayoría de los chilenos está en desacuerdo con destinar la nueva cotización a reparto. Una encuesta CADEM señala que sólo el 12% opina que hay que destinar la cotización exclusivamente a reparto. Un 51% es de opinión que debe ir a la cuenta del trabajador y un 33% estaría dispuesto a que se destine una parte a la cuenta y otra parte a reparto. ¿Por qué el gobierno continúa analizando una propuesta contraria a su programa y a lo que quieren los chilenos?

Es que parece que ahora tenemos un gobierno nocional, con una asombrosa capacidad para hacerse a un lado y dejar que cuestiones tan importantes como la Constitución, el orden público, o las pensiones, se destruyan frente a sus ojos; mientras sigue con la ilusión de que gobierna este país.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-