Definiciones Políticas, no sólo Anuncios

El Mensaje del Presidente este año fue diferente. No sólo por ser una Cuenta Pública en el medio de una crisis sanitaria, sino porque más que anuncios, fueron las definiciones las que marcaron su discurso.

A lo largo de su relato es posible desprender opciones políticas que guiarán los 19 meses que quedan de Gobierno.

Son cuatro las decisiones más importantes que revela este Mensaje.

La primera, reivindicar lo avanzado por Chile durante estos 30 años. Hoy los sectores más radicalizados de la izquierda avanzan, sin escrúpulos, en una agenda de desmoralización de un país que lo ha hecho bien.  Chile ha crecido con el trabajo conjunto del sector público y privado; con diálogo y acuerdos; fortaleciendo la libertad y la democracia; reduciendo la pobreza, y avanzando en protección a la clase media. Queda mucho por hacer, pero el camino ha sido el correcto. La izquierda extrema ha arrasado con los sectores moderados de la ex Concertación. En el Congreso, quiénes hasta hace poco reivindicaban lo construido, hoy no están representados o simplemente están silenciados. El “modelo” es el violento dicen los mismos que propician la violencia, y los que han gobernado 24 de los últimos 30 años, construyendo un Chile del que muchos nos sentimos orgullosos, incomprensiblemente callan avergonzados.

La segunda definición política del Presidente en su mensaje, es el combate a la violencia y la defensa del orden público. Le pide al Congreso avanzar en la agenda de seguridad que duerme, desde hace mucho tiempo, en las comisiones parlamentarias. Esta decisión se ve reafirmada por la primera acción pública del Ministro del Interior Víctor Pérez, quien al llegar a la Araucanía, en medio de violencia y manifestaciones, dijo con claridad y coraje: “En Chile no hay detenidos políticos…aquí las personas que están privadas de libertad lo están por resoluciones de los Tribunales de Justicia, no del Gobierno”

Una tercera definición, es la decisión de enfrentar la ofensiva contra la institucionalidad. De sus palabras, es posible desprender, que el Presidente ejercerá las atribuciones que el ordenamiento jurídico le otorga para enfrentar el debilitamiento del estado de derecho, la abdicación de la política por el populismo, y el parlamentarismo de facto , que no es otra cosa que el Congreso ejerciendo atribuciones que no tiene impidiendo al Ejecutivo ejercer las que sí tiene.

Por último, la cuarta opción política, es fijar el eje de acción del Gobierno en la reactivación económica. Su discurso marca el énfasis en una agenda que permita generar empleos y promover la inversión. No será fácil hacerlo con un itinerario constituyente en paralelo generando incertidumbre. En un país que se está acostumbrando a que se trate al empresario como enemigo, con parlamentarios que promueven iniciativas legales que en vez de atraer inversiones buscan alejarlas, y en que se normaliza  la destrucción violenta de miles de fuentes de empleo y pequeños emprendimientos, serán fundamentales las acciones que emprenda el Ejecutivo en las próximas semanas.

Un Mensaje con definiciones correctas, precedido por un cambio de gabinete que fortalece el equipo político, es una buena señal para constituir un dique de contención a la embestida institucional, afianzar la gobernabilidad, y avanzar, sin complejos, en una agenda de reactivación.

 

Columna de Marcela Cubillos, Directora Ejecutiva de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-