Tras dos semanas de diĆ”logo, el gobierno y parte de la oposición llegaron a un acuerdo respecto a un marco fiscal por un perĆodo de 24 meses, que permitirĆ” financiar un contundente plan de emergencia frente a la crisis derivada de la pandemia. De esta forma, se establece la creación de un fondo de US$ 12.000 millones provenientes de ahorros y aumento de la deuda, que posibilitarĆ”n la extensión y ampliación del Ingreso Familiar de Emergencia, subsidios a la contratación, incentivos al emprendimiento, programas de capacitación y reconversión laboral, medidas de fomento a la inversión, rebaja transitoria de impuestos a las pymes, entre otros.
Se trata de un paquete de medidas que recoge el necesario equilibrio para ir en apoyo de las familias que han sido afectadas por la paralización de la economĆa. Por un lado, mediante el complemento a sus ingresos durante la emergencia, pero que para salir adelante requerirĆ”n ademĆ”s de la generación de empleo y del emprendimiento. Tal como lo demuestra la propia experiencia del paĆs en las Ćŗltimas dĆ©cadas, no hay mejor polĆtica social que el trabajo y la autonomĆa que Ć©ste posibilita.
Es ademĆ”s una buena noticia que, en medio de la peor crisis económica y social del Ćŗltimo tiempo, parte de la clase polĆtica se siente a discutir de buena fe y logre consensuar un marco de entendimiento y medidas que favorezcan una salida lo mĆ”s rĆ”pida posible de Ć©sta. El paĆs ya tiene bastante con las dificultades propias de la pandemia y las pĆ©rdidas en vidas que Ć©sta estĆ” trayendo, como para que ademĆ”s tuviĆ©ramos que lidiar dĆa a dĆa con el show y oportunismo de una parte de los polĆticos que no se condice con la gravedad de los hechos. Esperemos que el acuerdo nos dĆ© un respiro en ese sentido, favoreciendo la responsabilidad y la gobernabilidad en tiempos de división y recriminaciones.
Ahora bien, no hay que perder de vista que el establecimiento de un marco presupuestario que supera las posibilidades actuales del Fisco significa que se ha acordado gastar recursos que no tenemos y que necesariamente habrĆ” que generar en el futuro. En efecto, se estima un aumento en la deuda pĆŗblica bruta desde 28% del PIB a fines de 2019 a 43% a fines de 2022, a un paso del 45% que se plantea como lĆmite "adecuado". Ello indica que el acuerdo no acabarĆ” con su materialización en el Congreso, sino que se requerirĆ” que quienes lo firmaron mantengan un compromiso continuo con Ć©ste, inclusive en su lado menos popular, cuando en el futuro sea necesario defender la transitoriedad del gasto y la bĆŗsqueda de espacios para la convergencia fiscal. En ese sentido, serĆ” clave que en el mediano plazo gobierno y legisladores vayan avanzando en la modernización de la manera en que se determina el presupuesto pĆŗblico, pasando desde la actual inercia hacia una lógica de monitoreo y evaluación continua del gasto, perdiendo el temor a recortar programas obsoletos o mal evaluados y abriĆ©ndose a reasignar recursos hacia las nuevas prioridades que se presenten conforme el paĆs evolucione.
Columna de MarĆa Paz Arzola, Coordinadora del Programa social de Libertad y Desarrollo, publicada en La Tercera.-Ā
