¿Reactivación ad-portas?

El hemisferio norte ha iniciado paulatinamente su reactivación económica después de haber pasado un impacto profundo en el primer trimestre del año, donde la producción cayó cerca de 15%. De hecho, en el caso de China, donde la producción manufacturera se desplomó en 13,5% en enero y febrero pasado, ya exhibe un incremento de 4,4% en mayo, observándose sectores, como la producción de autos donde el incremento fue de 12,2% mientras que en la producción de alimentos el aumento fue de 6,3%. De manera parecida, algunos países europeos reanudan las clases y se abren al turismo. Esta reactivación contiene alzas y bajas, ligadas al temor de que se produzca una nueva ola de contagios, lo que da cuenta del desafío que existe al recorrer este camino.

En el continente americano y en Chile en particular, los efectos de la pandemia se mantienen en niveles que han obligado a confinar una gran parte de la población por, a lo menos, dos semanas más. Ello ha implica recalibrar los aportes monetarios a las personas que han perdido su empleo o ingresos debido al cierre de la economía, llegándose a un acuerdo de otorgar $100 mil por personas a un amplio abanico de población afectada.

Adicionalmente, es muy relevante que el acuerdo logrado, establece herramientas para la reactivación que debemos impulsar en algunas semanas más, cuando logremos moderar la pandemia. Esto contiene rebajas de impuestos a Pymes, mayor crédito Fogape, incentivo a la inversión y lograr reducir la burocracia que debe atravesar un proyecto de inversión para lograr iniciar las obras. Efectivamente, un estudio de Colliers señala que hay 110 proyectos inmobiliarios paralizados por un monto de US$ 10 mil millones, presentándose para dicho sector distorsiones que llevan a que, un permiso de construcción, que debería ser tramitado en 135 días, en realidad toma 9 veces más en ser aprobado. Esto es 1.215 días para algo que debería resolverse en 135 días. De igual manera, si durante las obras son encontrados vestigios arqueológicos se paraliza la construcción, por la orden del Consejo de Monumentos Nacionales, sin que exista plazo para retomar la actividad. En el caso de la construcción del nuevo hospital del Salvador, el proyecto fue paralizado por cerca de cuatro años. ¿Quién paga por ese retraso? Pues bien, pagan las personas que por culpa de esa burocracia no dispondrán de un nuevo hospital a tiempo.

Pues bien, el acuerdo del fin de semana se señala el compromiso de disminuir los tiempos de respuesta del Estado a Pymes e inversionistas, para lo cual se reforzarán los equipos de profesionales buscando así acortar los plazos de respuesta para así facilitar la reactivación. De hecho, en el caso de las Pymes que inicien operaciones dispondrán de 1 año plazo para obtener todos los permisos esenciales. En la actualidad, sin esos permisos no hay autorización para abrir el negocio.

Comprendo que es difícil hablar de la reactivación cuando estamos enfrentando el momento más complejo de la pandemia, pero en algunas semanas más deberemos enfrentar una montaña de deudas, lo que hará imprescindible que la reactivación económica sea sustancialmente rápida.

 

Columna de Tomás Flores, Economista Senior de Libertad y Desarrollo, publicada en El Líbero.-