El gobierno de SebastiĆ”n PiƱera ha comenzado su perĆodo llamando a la unidad nacional para abordar grandes tareas que trascienden las diferencias polĆticas entre los chilenos. Ha incluido entre Ć©stos temas el de la infancia, la seguridad ciudadana, la salud, el desarrollo y la paz en la AraucanĆa. PiƱera aspira asĆ a ser el Presidente de los acuerdos.
Por otra parte, ha mostrado gran determinación para avanzar con propuestas originales y distintas a las del gobierno anterior en una serie de materias, de manera de dar un sello propio a su administración. Es lo que ha hecho, por ejemplo, con sus decisiones sobre Carabineros de Chile. Es cierto también entonces que Piñera quiere ser asimismo un Presidente con identidad, que rompa la inercia que tiene a Chile estancado y entrampado en una serie de problemas.
Pareciera, a primera vista, que ambos son objetivos contrapuestos. Que para lograr un apoyo mayoritario y concitar la unidad nacional necesariamente debe acercar sus posiciones a las de la oposición, de lo contrario no contarĆ” con sus votos para aprobar leyes que le permitan avanzar. Si lo que quiere, en cambio, es lograr perfilar una identidad propia de la centroderecha que le permita avanzar en el declarado objetivo de que el gobierno que le suceda continĆŗe con sus polĆticas e ideas, rompiendo asĆ el estancamiento de los Ćŗltimos aƱos, debiera diferenciarse y mostrar una identidad propia.
Ha sido difĆcil para algunos y en particular para la prensa que se mueve bien en los ejes izquierda-derecha, conservador-liberal, Estado-mercado, comprender hacia adonde va el gobierno de SebastiĆ”n PiƱera.
Y es que no es fÔcil resolver esta ecuación si no se toma en cuenta un elemento que falta en el anÔlisis anterior: lo que quiere la gente.
El gobierno puede salir de esta aparente trampa apelando a la sintonĆa que existe entre su programa y los problemas que la ciudadanĆa percibe como los mĆ”s importantes a resolver en el paĆs. ĀæQuiĆ©n podrĆa oponerse al nuevo giro que el Presidente quiere darle a Carabineros de estar mĆ”s en la calle y menos preocupado de estar cerca del poder y los beneficios que emanan de ello? ĀæNegarĆ” la oposición sus votos a leyes que mejoren la situación de los menores vulnerados o de los chilenos mal atendidos en el sistema pĆŗblico de salud? El gobierno tendrĆ” que usar la fuerza de la gente, la que le dio una mayorĆa de casi 10 puntos en las Ćŗltimas elecciones presidenciales, para apelar a la unidad nacional. AllĆ estĆ” la ventaja polĆtica del Presidente.
PiƱera tiene que hacer una disrupción en la polĆtica chilena y el secreto estĆ” en que esa disrupción se haga sin ir de un extremo del pĆ©ndulo al otro, sino jugando en una cancha distinta. En la cancha en que se juega el juego que de verdad quieren jugar los chilenos. AsĆ, en materia de Educación no harĆ” la guerra a la gratuidad, pero los esfuerzos principales irĆ”n destinados a mejorar la calidad, y los Ć©nfasis estarĆ”n en la educación temprana y en la tĆ©cnica y profesional. El gobierno de PiƱera no retrocederĆ” en relación a la ley de aborto en tres causales, aunque harĆ” cumplir la objeción de conciencia y centrarĆ” la labor del Ministerio de la Mujer y Equidad de GĆ©nero en igualar oportunidades para las mujeres.
La disrupción de PiƱera no estarĆ” en vencer a la izquierda en el enfrentamiento que Michelle Bachelet le planteó al paĆs. EstarĆ” en jugar el juego en la cancha en que los chilenos piensan que se juega de verdad el partido. El de las oportunidades, que no existen para los niƱos vulnerados ni para los ancianos que esperan ser atendidos en los hospitales pĆŗblicos. El de la paz social, imposible en la AraucanĆa o en los barrios capturados por el narcotrĆ”fico y la delincuencia, el de la protección social, no con el Estado regalando dinero a diestra y siniestra sino dirigiendo sus recursos a los mĆ”s vulnerables y apoyando en las contingencias difĆciles a la clase media.
La disrupción estarÔ en los temas (espacio) y en la oportunidad (tiempo).
No hay contradicción entre los dos objetivos del gobierno de PiƱera, pero se requiere polĆtica de calidad para abordarlos ambos.
Columna de Luis LarraĆn, Director Ejecutivo de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-