En Chile sí podemos

Ayer la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) presentó un documento titulado “En Chile sí podemos”, con más de 100 propuestas para mejorar la productividad en el país. Varias reflexiones interesantes surgen a partir de dicha presentación. Primero, en Chile no se nos ha apagado la ampolleta de las ideas y la creatividad. Muy por el contrario, las propuestas de la CPC son interesantes, variadas, comprenden un amplio espectro de sectores y muchas de ellas son también muy novedosas. Segundo, la productividad, un término tan áspero y ajeno para la gran mayoría de los chilenos, es en realidad relativamente simple. Se trata de encontrar formas de hacer más con menos. Es lo que las dueñas de casa hacen todos los meses a fin de mes cuando la plata ya se está terminando. Es lo que hacen los estudiantes cuando se turnan para ahorrar bencina y peajes en sus traslados a la universidad. Es lo que hacen los andinistas cuando cargan sus mochilas antes de emprender la travesía, etc. Esta imaginación aplicada a las más variadas formas de producción de bienes y servicios, es lo que le permitió a Chile tener altas tasas de crecimiento durante la década de los 90 y es también la llama que, como nos recuerda el estudio de la CPC, parece haberse ahogado en los últimos 15 años. Por lo tanto, la cuestión no sería si Chile puede o no retomar un ritmo de crecimiento similar al observado en los últimos treinta años.  La pregunta es qué estamos haciendo para lograrlo.

Hacer las cosas de manera más eficiente no es algo que a los seres humanos nos resulte muy natural. Lo más fácil es hacer las cosas como siempre. Mejorar requiere un esfuerzo de aprendizaje, involucra una inversión de tiempo y plata, y además tiene riesgo y se cometen errores. Para producir mejoras necesitamos zanahorias y garrotes, si no las hay las cosas seguirán como siempre. En una economía de mercado las zanahorias son las utilidades adicionales que podríamos obtener haciendo las cosas mejor. Es el ahorro de bencina en el caso de los estudiantes universitarios. El garrote es la competencia. No mejoro, otra empresa me va a sacar del mercado. El problema es que hay gente en el gobierno que pretende producir innovación y fomentar la productividad con una combinación de garrote con garrote en vez de zanahorias y garrotes, y claramente eso no resulta.

No podemos decirle a las empresas que inviertan en innovación y desarrollo, que capaciten a su gente, y que mejoren su logística.  Sólo para que cuando las utilidades aumenten producto de todos esos cambios, les subamos los impuestos, les fijemos las tarifas y les aumentemos los costos laborales. Cuando los empresarios e inversionistas perciben un ambiente económico en que el único resultado posible es estar peor, definitivamente se inhiben de participar del juego.

La triste conclusión de todo esto es que, a pesar del excelente trabajo de la CPC, de las abundantes y novedosas propuestas que nos presentan, mientras persista un clima antiempresarial y anticrecimiento tan marcado en un sector relevante de la NM y del gobierno, no importa cuanto hablemos de productividad e innovación y no importa cuantas propuestas hagamos, la respuesta de la economía va a ser prácticamente nula.

 

Columna de José Ramón Valente, Consejero de LyD, publicada en Voces La Tercera.-