SIMCE 2014: LA NECESIDAD DE FOCALIZAR

A continuación reproducimos la columna de nuestra Investigadora María Paz Arzola en Maria Paz Arzola LyDPULSO.

Esta semana se publicaron los resultados del SIMCE 2014 y de los otros indicadores de calidad educativa. Entre los resultados más importantes se observa que en 4° básico, que es el nivel para el cual hay información más antigua, los puntajes se mantuvieron constantes respecto al año pasado. Desde 1999, pero especialmente entre los años 2007 y 2012, se había registrado un alza en los promedios, la que se estabilizó los años 2013 y 2014. Así, si bien las mejoras que se venían dando parecieran haberse moderado, nos permiten constatar que las políticas que se aplicaron fueron exitosas en producir mejoras permanentes, gracias a las cuales hoy nuestros estudiantes de 4° básico se ubican en un nivel superior que los de hace 15 años.

El desafío que subsiste es, más que reformularlo todo, saber construir sobre lo que ha funcionado bien y cambiar aquello que no ha dado los réditos esperados. Y en cuanto al foco, éste debiera estar puesto en los alumnos más desaventajados que se están quedando atrás, pues si revisamos los promedios tanto en las pruebas SIMCE como en los otros indicadores de calidad educativa, como por ejemplo el Clima de Convivencia Escolar, observamos que persiste una brecha importante entre el nivel socioeconómico más alto y el más bajo. El Gobierno ha repetido incesantemente su discurso frente a la inclusión, pero ojo: inclusión no es obligar a las escuelas a recibir a todos los alumnos que una tómbola centralizada seleccione, sino por el contrario, es preocuparse primero de que las escuelas tengan las capacidades de atender adecuadamente las necesidades y diferencias de cada uno de sus estudiantes, de manera que éstos logren los aprendizajes esperados.

Esperamos que el Gobierno no se despreocupe de aquéllos que requieren de más apoyo; ellos deben estar al centro de la política pública en materia educacional. Leyes como la que prohibió el lucro, que intervendrá a las escuelas por su tipo y no por su calidad ni la necesidad de sus alumnos, son contrarias a lo que el sistema escolar necesita en este momento.