CHILE SEGÚN BACHELET

A continuación reproducimos la columna de Luis Larraín, Director Ejecutivo de LyD, publicada en Diario Financiero

Michelle Bachelet ha hablado poco, pero ya ha dicho algunas cosas.

Ha dicho que va a modificar la Constitución y ha mencionado el cambio del sistema binominal y el fin de los altos quórums como objetivos de su reforma. Ya sabemos qué hace la Concertación cuando tiene mayorías, acaba de dar una muestra contundente al destituir a Harald Beyer. También podría modificar varias leyes en materia educacional como la LEGE y acreditación, ley de concesiones mineras, organización de tribunales, fuerzas armadas, Contraloría, etc.

Como además ella ha dicho que pretende terminar con el lucro en educación, entendemos que no permitirá la existencia de escuelas particulares subvencionadas organizadas como sociedades comerciales (en las que estudia más del 50% de los escolares chilenos) y que terminará con el financiamiento compartido usado por un tercio de las escuelas (mecanismo con que los padres aportan una cantidad mensual para mejorar la educación de sus hijos). Resultado: luego de un “big bang” comparable al Transantiago, sólo habría educación pública, particular pagada (9% del total) y unas pocas fundaciones sin fines de lucro (la mayoría ligadas a la Iglesia Católica).Se pondría así fin a la provisión mixta de educación, eliminando la posibilidad de una oferta privada laica. En educación superior, el rechazo de la Concertación al proyecto del gobierno que a través de una Superintendencia pretende regular las transacciones de universidades con entidades relacionadas, lleva a pensar que simplemente pretenden eliminar toda inversión en universidades que no sean públicas o de fundaciones religiosas o dedicadas a la filantropía.

La reforma tributaria es otra de sus prioridades y la precandidata socialista ya ha nombrado una comisión. El PPD propone eliminar el FUT, mecanismo que provee la mayor parte del ahorro nacional y se ha hablado de duplicar el royalty a la minería. Vale decir más recursos para el Estado, justo ahora que el ciclo de buenos precios del cobre que ha durado ya diez años empieza a dar algunos síntomas de fatiga.

Pero Michelle Bachelet también ha anunciado cambios al sistema previsional, pese a que en su gobierno hizo una reforma que calificó como trascendente. Se ha hablado de una AFP estatal y algunos han dicho que ésta debiera ser gratis, lo que significa subsidio estatal y competencia desleal para las AFP privadas. En materia de salud se anuncia una reforma a las ISAPRES, aunque ello sólo se hace cargo del seguro de salud de un 16% de los chilenos, que son los que reciben hoy día mejor atención. Aunque los adscritos a las ISAPRES no lo perciben y están contentos con las mayores regulaciones que impone el Estado al sector privado, ese camino termina inevitablemente nivelando hacia abajo.

La legislación laboral es otro de los blancos elegidos por la nueva mayoría que respaldaría a Michelle Bachelet. La señalan como la nueva plataforma para terminar con la desigualdad y algunos ponen acento en las brechas salariales, que habría que regular, mientras el PPD propone la sindicalización obligatoria (modelo argentino), ampliar las materias de la negociación colectiva y eliminar la posibilidad de reemplazar a los huelguistas entre otras reformas.

Otra de las plataformas programáticas de la Concertación es la llamada nacionalización del agua. El Presidente del Senado, Jorge Pizarro ha insistido en este tema. Demás está decir que ello significaría un retroceso en las inversiones de un sector que bajo administración privada tiene los mejores índices del mundo en cobertura de agua potable y tratamiento de aguas servidas.

¿Qué otras reformas nos propondrá la precandidata de la Concertación en materia de inversiones? ¿Qué sucederá con los proyectos en Energía o Minería? ¿Con qué otras reformas  intentará atraer gente a formar una nueva mayoría? No lo sabemos, aunque sí creemos que los vientos que se han sembrado con la prédica indiscriminada contra la desigualdad y el lucro para deslegitimar lo que se ha hecho en Chile en los últimos 25 años cosecharán tempestades.