AGENDA PARA EL SEGUNDO TIEMPO

A continuación reproducimos la columna de José Francisco García, Coordinador de Políticas Públicas de LyD, publicada en Pulso:

Se cumplió con un rito que lleva casi dos siglos presentes en nuestra historia republicana: la cuenta del Presidente de la República ante la nación de la marcha del Gobierno, hoy mandato constitucional. En lo grueso, el Presidente acertó al utilizar su discurso como el hito que es; uno de rendición de cuentas respecto de los programas, políticas y medidas que ha tomado o está tomando en sus primeros dos años. Ello es un quiebre claro con el pasado, donde este discurso era una fuente inagotable de promesas.

El Presidente llevó a cabo una larga evaluación en dos materias: reconstrucción y avance de su programa de Gobierno sobre la base de los tres ejes que lo componen: sociedad de oportunidades, de seguridades y de valores. Respecto de la reconstrucción, en el discurso se dio cuenta de la entrega de la totalidad de los 220.000 subsidios en vivienda comprometidos y avances significativos en la reparación de la infraestructura educacional, hospitalaria y vial del país.

Por otra parte, el foco se concentró en dar a conocer resultados y reformas sustantivas en áreas como educación, vivienda y superación de la pobreza, principalmente en la denominada agenda social, pasó casi inadvertido el desafío de transformar a Chile en país desarrollado en 2017.

Es en esta área donde se echa de menos el "sentido de urgencia", lo cual es curioso si creemos que el emprendimiento y la generación de empleos y oportunidades son las principales herramientas para luchar contra la pobreza y combatir la desigualdad. Sigue siendo relevante que el país mantenga un crecimiento de 6% en los próximos años y llegar a la creación de 1.000.000 de empleos. Por ello es que iniciativas como la Agenda de Impulso competitivo o las políticas de flexibilización laboral requieren del mismo sentido de urgencia que el Gobierno le ha puesto en el primer tiempo a la agenda social.

Asimismo, esta urgencia debe irradiar las áreas de infraestructura y seguridad pública, donde la iniciativa estatal juega un rol significativo, definiendo la esencia del rol de producción de bienes públicos por parte del Estado. En ambas áreas, el discurso pecó de cierto optimismo que no se condice con cifras que, si bien están mejorando, distan de ser satisfactorias.

Si el Gobierno se enfoca en esta agenda para el segundo tiempo, esto es, hacer que el Estado cumpla su rol en las materias mas propias y que definen su existencia,  y en generar las condiciones para que sean los propios chilenos los agentes de su progreso, es que hará cada vez mas prescindible el asistencialismo estatal que a veces parece copar el ambiente político.