Huberto Berg en Revista LyD: «Hay que empezar a mirar la legislación laboral como un tema país, pensando en el 80% de los trabajadores que no se sintió representado por la reforma»

En mayo se cumplió un año desde que comenzó a regir la Reforma Laboral y sus efectos han sido tal cual se anticipaban. Así lo asegura Huberto Berg, abogado director de Berg Consultores y Consejero de Políticas Públicas de Libertad y Desarrollo, en entrevista a Revista LyD.

Algunos consideran que las relaciones laborales se tensionaron tanto, que los tribunales han jugado un papel protagónico, revirtiendo en algunos casos la decisión de la propia Dirección del Trabajo.

Claramente en el tema de los grupos negociadores, la Dirección del Trabajo (DT) dijo que no se podía pronunciar porque no había norma. Si no hay norma escrita de cómo actuar, tú no puedes exigirle a una parte que actúe de una manera determinada, lo único que puedes exigir es que las partes se pongan de acuerdo entre ellas. En algunos casos la DT ha dicho que los acuerdos son válidos y en otros ha dicho que no, lo mismo con los Tribunales. Esto genera incerteza jurídica y con eso se afecta la credibilidad y algo tan relevante como qué hago con mi empresa, invierto o no invierto, contrato o no contrato.

Servicios mínimos, grupos negociadores y extensión de beneficios asoman como los principales focos de conflicto ¿Se puede arreglar todo vía dictámenes? ¿Por dónde empezar?

Personalmente creo que en el tema de los grupos negociadores no es  necesario hacer nada, sino que dejarlos que operen libremente y las partes se pongan de acuerdo entre ellos. La Constitución dice expresamente que el derecho a negociar corresponde a los trabajadores, no a los sindicatos. Lo único que se tiene que hacer acá es respetar la Constitución.

El tema de la extensión de beneficios puede ser un tema más complejo de definir pero también está asociado al tema de los grupos negociadores, porque si yo permito que este 80% de la gente ejerza libremente su derecho a negociar, no estamos hablando de extensión de beneficios. Extensión es cuando yo tomo los mismos beneficios y en forma unilateral se los traspaso a los trabajadores. Lo único que tengo que hacer es permitir lo que hoy establece la ley y que es que ese grupo de personas pueda negociar. Si se ponen de acuerdo trabajadores y empleador, no hay extensión de beneficios.

En cuanto a los servicios mínimos, hay ciertos aspectos que no están bien considerados y que se pueden arreglar vía dictámenes. Hoy los servicios mínimos son para proteger el medio ambiente, instalaciones y otras cosas, pero nada dice de  cómo yo velo por el derecho a trabajar de los que no están negociando. El problema grave es que en general, en Chile la legislación laboral de los últimos años no ha tenido una mirada pro trabajadores en general, ni pro trabajo, no ha tenido una mirada pro crecimiento, ha tenido una mirada de nichos, de pequeños sectores. Buena parte de la legislación está enfocada en un nicho muy pequeño, sin considerar todos los efectos colaterales que estaba teniendo en el resto del país. Un grupo, por darse un gusto de dejar contento a aquellos que son más bulliciosos, dañó a toda una mayoría silenciosa y eso es lo que ha pasado en materia laboral.

En la determinación de los servicios mínimos, ¿Cuál criterio debería primar?

El primer criterio que debiera primar es que al establecer servicios mínimos, se debe velar no solamente por el medio ambiente y las máquinas, sino también porque los servicios que necesitan el resto de los trabajadores de la empresa se puedan seguir cumpliendo. Eso es clave para no atentar contra la libertad de trabajo.

Se comete un error cuando en algunos sectores se piensa que la idea es que yo restrinja los servicios mínimos al máximo cosa que la empresa quede sin operar, no puede ser que mi objetivo sea dañar toda la marcha de la empresa. Mi capacidad de negociación no debiera estar planteada por el daño que yo te puedo hacer -lo cual deja de ser negociación- sino que debe estar planteada por el valor de mi aporte. Ese es uno de los grandes errores que ha habido en Chile en el último tiempo, especialmente de los sectores de izquierda. Lo que se debe hacer es elevar el valor del aporte de cada trabajador para tener más capacidad de negociar y eso se hace a través de la capacitación.

EL PRIVILEGIO DE UNOS POCOS

De acuerdo al informe preliminar del Consejo Laboral Superior, por primera vez la tasa de sindicalización en empresas privadas superó el 20%, ¿Qué significa esto?

Significa algo muy importante: que a pesar de todo lo que se ha hecho, hay un 80% que no se quiere sindicalizar, y nadie se preocupa de ese 80% y este aumento en la  tasa de sindicalización ha ocurrido fundamentalmente porque los sindicatos le han dicho a la gente que no van a obtener ningún beneficio si no se sindicalizan. Esta nueva ley ha producido en algunos sectores que han sido pequeños una suerte de sindicalización obligatoria. Porque las autoridades no han sabido transmitir con la suficiente claridad respecto a si se puede o no negociar fuera del sindicato.

Berg explica que antes de la Reforma, la tasa de sindicalización estaba en torno al 16% - 17%, siendo la Unidad Popular el período con la tasa más alta, que llegó a un 33%. Con una sindicalización obligatoria para el sector industrial. "El chileno por naturaleza es independiente, por ejemplo, si se mira la cantidad de chilenos que están inscritos en partidos políticos es bastante baja. Acá lo que se está haciendo es un viejo adagio del Partido Comunista que cuando la teoría y la realidad no coinciden, yo tengo que cambiar la realidad a la fuerza", sentencia.

Para el experto, lo esencial no es que hayan más o menos sindicatos, si no que la gente pueda decidir libremente si se sindicaliza o no. "El problema más allá del tema concreto que está pasando en la empresa es un tema de mensaje país: yo me dedico a privilegiar a unos pocos en desmedro de todo el resto y hago que lo que yo creo que es bueno y  que lo que yo creo que es verdad termine siendo verdad a la fuerza para el resto de los chilenos. Por desinformación o porque no te dejan ejercer tu derecho. Como sociedad, como gobierno, uno no puede permitir que grupos pequeños impongan su voluntad sobre grupos mayores", añade.

¿En otros países del mundo qué se discute en las negociaciones sindicales?

En otros países los incrementos salariales son muy pequeños, del 1% al 2% y por otro lado, lo que se discute es cómo mejorar como empresa, como hacemos de la empresa más productiva. En Chile hay serios problemas de productividad pero esa discusión no se ve en ninguna parte.

Berg hace hincapié en que cuando uno está metido en el mundo real del trabajo y  por otro lado ve sectores que lo único que hacen es plantear que el mundo es una confrontación permanente entre empleadores y trabajadores, uno se pregunta dónde vieron eso, dónde lo vivieron...no estoy diciendo que no haya problemas, pero  el mundo real del trabajo es bastante mejor de lo que la pintan personas que no han estado nunca ahí: ciertos parlamentarios y algunos dirigentes sindicales de cúpulas  dan cátedra sobre lo que supuestamente pasa ahí, sin que tengan un conocimiento real y directo de lo que sucede en las empresas del mundo privado..

Según un informe del Consejo Laboral Superior se ha visto una disminución en el número de huelgas respecto a años anteriores, pero un aumento de la duración de las mismas.

Han disminuido en número porque muchas empresas se han visto obligadas a ceder. No es por la calidad, es por la amenaza. Cuando ya la empresa decide que debe irse a huelga, porque no tiene opción y porque lo que le están pidiendo significa hipotecar la empresa, esa huelga se alarga por razones obvias. Si ya estamos en situaciones tan extremas, no me queda otra que mantener, porque si no, el resultado es todavía peor.

En el tema de los reemplazos, cómo se hace frente a la tecnología, ya que la tendencia va cada vez más a suplir el trabajo que puede hacer una persona por una máquina.

Ahí también ha habido confusión, porque el no reemplazo siempre se ha entendido en que yo no puedo reemplazar a una persona. Las Instituciones ante esto se han puesto a operar máquinas para poder atender las necesidades de la comunidad.Esto ha generado habido toda esta discusión con la Dirección del Trabajo que ha dicho que eso es reemplazo....ahí ya entramos a una discusión sin sustento alguno. Lo que yo no puedo reemplazar en el fondo es la persona, pero la ley en ninguna parte me dice que no puedo poner una máquina. Con esta figura de que yo no puedo reemplazar personas, lo que va a suceder es que voy a tener que usar máquinas y es muy válido que las empresas cada vez apuren más la incorporación de tecnología, que es un paso lógico. Por eso llama la atención que durante todos estos años no se haya hecho nada por mejorar la capacidad de adaptabilidad de la gente.

¿Hacia allá debiera apuntar todo lo que haga el Gobierno en la materia?

Claro, debiéramos apuntar a una legislación que prepare a la gente para los tiempos que vienen. Puede que a Chile la tecnología  se tarde en llegar, cosa que personalmente no creo, pero al resto del mundo sí ya llegó, entonces ¿cómo vamos a competir? Como sociedad es muy delicado que no nos preocupemos de ese sector que se está quedando atrás, los estamos dejando atrás. Porque la avalancha que viene de tecnología es tan fuerte que necesitamos tener una legislación laboral que mire el futuro y no una anclada en los años 70, cómo la que tenemos en la actualidad.

¿Los programas de capacitación que hoy existen se preocupan de ese tema?

No, hoy en materia de capacitación hay muchos cursos de cualquier cosa, pero que realmente no están habilitando a la gente a enfrentar lo que viene. Cuando una persona se siente capacitada, preparada, anda por la vida mucho más orgulloso y se siente más seguro cuando va a plantear sus necesidades y demandas a un empleador.

Berg asegura que hoy el desafío pasa fundamentalmente por una capacitación real de los trabajadores  y por empezar a mirar la legislación laboral como un tema país, tomando en cuenta a ese 80% que quiere ser independiente, que quiere poder elegir y tomar decisiones y que no se sintió representado por la Reforma Laboral. "Se necesita un análisis más técnico en materia laboral,  basado en la realidad. La ideología ha estado muy presente en los temas laborales y ha hecho mucho daño", señala.

Fuente: Revista LyD.