
Los datos dan cuenta de que el número de reclamos es relativamente bajo comparado con los millones de transacciones que se realizan anualmente en los distintos mercados, y que existe una creciente conciencia por parte de las empresas de la necesidad de responder y resolver los reclamos de sus clientes.
Esta evidencia no se condice con el proyecto de ley que busca transformar el Sernac en un órgano hipertrófico, con excesiva concentración de atribuciones y un aumento descomunal de funcionarios y recursos públicos (que, en régimen, significaría 458 funcionarios adicionales y un mayor presupuesto de $24.550 millones). Peor aún, de aprobarse el proyecto -cuya tramitación se está intentando acelerar, pese a llevar tres años en ardua discusión- se pierde la oportunidad de reforzar el rol del Sernac como defensor efectivo de los consumidores, en vez de solo aumentar el tamaño y discrecionalidad del Estado, lo que redunda en un mayor déficit fiscal y más incertidumbre en la ya suficientemente alicaída actividad económica.
Carta de Susana Jiménez, Subdirectora de Políticas Públicas de Libertad y Desarrollo, publicada en El Mercurio.-