Ya han pasado 9 meses desde la presentación en el Congreso del proyecto de reforma laboral, que como es de conocimiento público pretende empoderar a los sindicatos mediante titularidad sindical y fortalecer el mecanismo de la huelga como instrumento de presión exorbitante.
El proyecto se encuentra en plena discusión en particular en el Senado, por lo que la Comisión de Trabajo de la Cámara al verse un poco abandonada por el proyecto laboral que concentra todas las miradas, ha decidido incentivar la tramitación de algunas mociones, que en caso alguna podrían ser calificadas de inofensivas para el mercado del trabajo.
Uno de estos proyectos, es el que dice relación con la regulación de los despidos colectivos, es decir, términos a relaciones laborales de un grupo de trabajadores que representen el 10% de la empresa esgrimiendo razones de fuerza mayor o caso fortuito, o de necesidades de la empresa en un lapso de 60 días. La iniciativa señala que en 
Considerando situaciones de dificultades económicas tanto a nivel empresa como a nivel país e incluso posibles impactos que la entrada en vigencia de la reforma laboral pudieran provocar, este proyecto no es casual, pues podría transformarse en una mala herramienta que condujera a controlar decisiones de ajuste en una empresa de manera artificial y antojadiza. "Es de esperar que iniciativas como éstas sean abandonadas y sustituidas por iniciativas que apunten a mejorar la capacitación y formación de trabajadores, de modo tal de asegurar un equilibrio entre productividad, empleo y remuneraciones", afirma Morales.