ALERTA CONCEPTUAL: DEMOCRACIA SUSTANTIVA

“Mi compromiso es cuidar la democracia todos los días de nuestro gobierno y una democracia sustantiva (…) que no se reduce al voto. Una democracia en donde en los barrios, las poblaciones, las organizaciones sociales y la sociedad civil tenga protagonismo, porque una democracia sin la gente no es verdaderamente una democracia”. Lo anterior fue planteado por el Presidente electo, Gabriel Boric, en su discurso del 19 de diciembre de 2021. No fue una frase al pasar, sino que da cuenta de una concepción de la democracia que estimamos necesario analizar.

Para aproximarnos al concepto de democracia sustantiva, un punto de referencia obligado es Luigi Ferrajoli, jurista italiano y uno de los principales teóricos del garantismo jurídico. Para Ferrajoli en su texto Principia iuris Teoría del derecho y de la democracia V.II (Ferrajoli, 2007), la democracia formal, entendida como el sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes, no es condición suficiente para el aseguramiento del ideal democrático. Es por esto que plantea que, para que una democracia pueda llamarse como tal, debe preocuparse del qué. En sus palabras: “La democracia constitucional se configura así como un paradigma complejo que incluye, (…), junto a la dimensión política o formal, también una dimensión que he llamado sustancial, dado que se refiere a la sustancia de las decisiones: es decir, a los límites (lo que está prohibido) y a los vínculos (lo que es obligatorio) impuestos a los poderes representativos como otros tantos principios axiológicos de la democracia” (p.15). De ese modo, Ferrajoli va más allá de la noción de soberanía popular para hablar de democracia sustantiva donde la libertad, la salud, la educación y la vivienda son fines en sí mismos vinculados a la integridad humana y serían derechos sustanciales.

Para Ferrajoli, la democracia sustantiva se refiere a cómo la voluntad del pueblo es recogida… determina objetivos, se preocupa de los contenidos o sustancia de las decisiones que se toman a través de los procedimientos democráticos. Otros autores también han examinado lo que entienden como las “implicancias sustantivas” que tendría la democracia, particularmente en lo que refiere a la provisión de bienestar social (Spicker 2008).

Esta concepción maximalista de la democracia se contrapone a la visión de la teoría económica de la democracia formulada por Schumpeter, entre otros, que concibe la democracia como el método que regula el acceso al poder a través de la competencia electoral. El acto de votar tiene un papel central en esa concepción de democracia. Esta visión ha sido la predominante en las constituciones democráticas. Robert Dahl, posteriormente, añadió un conjunto de otras condiciones que caracterizan la democracia o poliarquía, como el pluralismo, la existencia de fuentes de información alternativas, el derecho a asociación, entre otras.

Democracia sustantiva en Chile y sus implicancias

Tanto en la Convención Constitucional, como en grupos con alta capacidad de movilización, encontramos indicios concretos de cómo se busca avanzar hacia una democracia sustantiva en Chile. La promoción de este modelo de democracia maximalista descansa en dos supuestos. Primero, la democracia procedimental (lo que en todo el mundo se conoce como democracia representativa), serviría sólo para preservar los intereses de una élite considerada como abusadora y corrupta. Nada muy innovador, ya que la izquierda radical en los sesenta y setenta en Chile también enarboló un discurso contra lo que definían como la democracia burguesa. El segundo supuesto, que se sigue de la premisa anterior, es que existiría una verdadera voluntad popular o soberanía que no se deriva de los procesos electorales y las instituciones democráticas, sino que residiría en los movimientos sociales y territorios (sic). Ese es el discurso que predomina en la Convención Constitucional, donde se impone la política de la identidad.

Para entender de qué estamos hablando, y hacia dónde está girando el proceso político en Chile, debemos hacer inteligibles sus supuestos teóricos, que podemos situar en la agenda de la teoría del discurso que propone una “radicalización de la democracia”. Lo anterior, fundamentalmente en el trabajo de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe. Su tesis política en Hegemonía y Estrategia Socialista (1987, 2004, FCE) apunta a construir una “cadena de equivalencias entre las varias luchas democráticas y en contra de las diferentes formas de subordinación” (p.19). Laclau y Mouffe postulan que las disputas en asuntos como racismo, discriminación sexual, medio ambiente, etc., deben articularse con las luchas de clase tradicionales para así levantar un proyecto de izquierda hegemónico (p.19). Los alineamientos de fuerzas dentro de la Convención expresan la convergencia entre sectores que representan esos colectivos o identidades fragmentadas y la nueva izquierda que representa el Frente Amplio (FA). Ambos bloques, colectivos/territorios y el FA, propiciarían mecanismos asamblearios y de democracia directa por sobre la democracia representativa. Ello, toda vez que la democracia procedimental (o formal) sería parte de un dispositivo institucional que perpetuaría esos tipos de “subordinación” anteriormente explicitados (Supuesto#1).

De la tesis política anterior se sigue la estrategia de “rodear” la Convención explicitada por el PCCH o los llamados a la desobediencia civil del propio Gabriel Boric días antes del 18 de octubre de 2019. ¿Incluye esa democracia sustancial la legitimación per se de la desobediencia civil? La lógica esgrimida por el Presidente electo parece indicar que sí lo sería. "Todo acto de desobediencia civil es rechazado por quienes no quieren que las cosas cambien. La evasión masiva no se soluciona reprimiendo, sino enfrentando el problema de fondo…”, escribió en su cuenta de Twitter el 16 de octubre de 2019. Bajo esa lógica, las acciones o movilizaciones del pueblo organizado o los territorios desplazarían la correlación de fuerzas expresada en las instituciones formales (electorales) representativas (Supuesto#2).

La mirada desde las denominadas organizaciones territoriales es similar. Rodrigo Faúndez, Coordinador Nacional de Modatima, escribe en una columna en El Desconcierto: “(….) adicional a estas ideas de romper con los amarres actuales, es preciso instaurar mecanismos que permitan ejercitar una democracia sustantiva, tales como la iniciativa popular de ley, los plebiscitos nacionales como mecanismo de resolución de decisiones estratégicas para el interés público, la revocación de autoridades, la entrega de mayor poder y autonomía a los municipios, entre otras medidas”[1].

Se observa entonces el riesgo de avanzar hacia una democracia sustancial en Chile con impacto en al menos cuatro niveles: 1) poner en duda el valor de una persona un voto (paridad, escaños reservados, etc.), 2) validar o aceptar tácitamente el papel de la violencia en el espacio público (desobediencia civil, indulto a los denominados presos políticos, mutismo frente a la situación de violencia rural en la Macrozona Sur, etc.), 3) cancelar el pluralismo político (sanciones al negacionismo etc.) y 4) imponer lógicas de representación corporativistas (grupos, movimientos sociales, territorios).

 

El presente texto corresponde a una sección del Informe de Coyuntura Política N°1 - Marzo 2022.-

Bibliografía

Ferrajoli, Luigi. (2007,2011) Principia iuris Teoría del derecho y de la democracia V.II : Editorial Trotta.

Disponible en: file:///C:/Users/mjros/Downloads/Principia%20iuris.%20Teor%C3%ADa%20del%20derecho%20y%20de%20la%20democracia%202.%20Teor%C3%ADa%20de%20la%20democracia%20by%20Luigi%20Ferrajoli%20(z-lib.org).pdf

Laclau, Ernesto. Y Mouffe, Chantal. (1987, 2004) Hegemonía y Estrategia Socialista: 3a. ed. – Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Spicker, Paul. (2008) Government for the people: the substantive elements of democracy. Int J Soc Welfare 2008: 17: 251–259.

Disponible en: http://dcac.du.ac.in/documents/E-Resource/2020/Metrial/511CihnnitaBaruah3.pdf

[1] Faúndez, Rodrigo. Nueva Constitución para una Democracia Sustantiva. El Desconcierto (3/12/2020).