IFE UNIVERSAL: ¿A QUIÉN INCORPORA?

Dado que la situación de emergencia sanitaria se ha prolongado más allá de lo previsto, lo que ha hecho mantener vigente importantes restricciones a la movilidad de las personas, el Gobierno anunció un nuevo paquete de medidas que busca apoyar a los hogares, así como también a las Pymes.

El Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) Universal anunciado, tiene como objetivo que ningún hogar esté bajo la línea de la pobreza, dado que este umbral monetario es el que se determina para satisfacer las necesidades básicas de las personas.

Se debe tener presente que IFE es una transferencia monetaria directa que se estaba entregando desde junio de 2020 y en su última modificación ya consideraba el 80% de los hogares inscritos en el Registro Social de Hogares (RSH).  A través de una modificación de una glosa presupuestaria, este nuevo proyecto de ley cuenta con las siguientes características:

A. Aumenta el monto del IFE. Se aumenta el valor del aporte al valor de la línea de la pobreza, es decir, para un hogar de un beneficiario, si antes se entregaba $100.000, ahora se entregará $177.000. En el Cuadro Nº 1 se comparan los montos del aporte por integrante.

B. Universal. El IFE Universal beneficiaría a casi 15 millones de personas y aumenta la cobertura al 100% del RSH, excluyendo solo aquellos hogares del tramo 91% y 100% de menor vulnerabilidad con ingresos líquidos promedio por integrante superior a los $800.000, es decir, $3.200.000 en un hogar de 4 personas.

C. Se extiende. El IFE Universal se entregará en los meses de junio, julio y agosto.

D. Costo. El IFE Universal tiene un considerable costo de $ 8.670 millones de dólares, esto representa un 72% de los $12.000 millones de dólares del primer Acuerdo del 14 de junio del año 2020 que se denominó “Marco de Entendimiento para Plan de Emergencia por la Protección de los Ingresos de las Familias y la Reactivación Económica del Empleo”.

Si bien se comparte el objetivo en cuanto a entregar apoyo a las familias que han perdido sus fuentes de ingreso durante la pandemia por medio de la entrega de una transferencia monetaria, hay algunos aspectos que deben ser analizados con atención. En primer lugar, cabe hacer presente que la universalidad de un beneficio del Estado resulta adecuada en la medida que efectivamente se busque enfrentar un problema que también es universal. En este caso, en los últimos meses se ha visto como se ha venido recuperando el empleo y con ello también el ingreso de las familias. Por ello, resulta cuestionable avanzar en esta etapa de la pandemia hacia programas de apoyo universal, en vez de buscar mecanismos para canalizar mejor la ayuda estatal hacia quienes siguen siendo afectados por los efectos de esta crisis sanitaria en sus ingresos. Avanzar hacia la universalidad de este programa implica destinar cuantiosos recursos a familias que hoy ya han recuperado sus ingresos, cuando existen sectores y grupos severamente afectados que debieran ser prioritarios.

Por otro lado, en esta etapa de la pandemia que existe una mayor movilidad y población vacunada, se debiera también relevar desde la autoridad la necesidad de apoyar programas de apoyo a la recuperación de los empleos perdidos y a generar nuevas fuentes de ingreso.

Por último, no se puede dejar de mencionar que hasta la fecha el IFE entregaba un aporte por integrante parejo hasta el cuarto integrante del hogar, lo que no incentivaba el fraccionamiento los hogares inscritos en el RSH con el fin de obtener mayores beneficios. El IFE universal con montos decrecientes que fue propuesto, pudiera inducir a que los hogares tiendan a fraccionarse para llegar a ser unipersonales, para así obtener un mayor aporte. Adicionalmente, se observa que son los hogares unipersonales en donde más creció el aporte: un 79%. En un futuro cercano, esta fragmentación no solo encarecerá, sino que dificultará construir la política social del Estado en base a los hogares del RSH, dificultando llegar con mejores programas y apoyos a los que más requieren de apoyo estatal.

Según la Coordinadora del Programa de Pobreza, Vivienda y Ciudad de LyD, Paulina Henoch, “se debe tener presente que se deja de exigir que los hogares estén afectados por la crisis. Dentro de los beneficiarios se pueden encontrar hogares bajo los $3.200.000 que ya han mantenido sus empleos e ingresos. Esto último puede ser muy complejo cuando las familias más afectadas requieran otro tipo de medidas para salir adelante y recuperar sus empleos”.