7 de agosto de 2018

Entrevista a Álvaro Bellolio: “Si Chile quiere seguir la senda del desarrollo necesita generar una migración segura, ordenada y regular”

Hoy en día, las migraciones son unas de las principales preocupaciones de los gobiernos y de los ciudadanos. Entre 2014 y 2017 alrededor de 700 mil extranjeros llegaron a nuestro país buscando mejor calidad de vida para ellos y su familia. Con una ley que data desde 1975, obsoleta y distante de esta realidad, el envío de un proyecto de ley para hacerse cargo de este tema se hacía imperante. Hoy ese proyecto se discute en el Congreso y promete traer cambios importantes no sólo en la institucionalidad, sino también en la forma cómo recibimos a los inmigrantes en nuestro país. Sobre este tema conversamos con Álvaro Bellolio, Jefe Nacional del Departamento de Extranjería y Migración.

¿Cómo llevar a cabo un proceso de inmigración sustentable y regulado?

El desafío de toda política migratoria es equilibrar una política de fronteras abiertas con el concepto de migración segura, ordenada y regular. En ese sentido, más que impedir el ingreso de migrantes -algo que tiende a ser poco efectivo- es generar un proceso ordenado y regular, con incentivos como, por ejemplo, que todo extranjero no turista entra a Chile con un Carnet de Identidad. Esta medida facilita su inserción y le permite acceder rápidamente a salud, educación, vivienda y bancarización. Otro incentivo es creando una visa para buscar trabajo en Chile, como la visa de oportunidades, evitando los contratos falsos que fueron la tónica entre 2016 y 2017. Los procesos migratorios tienen mucho de economía del comportamiento, por lo que la generación de correctos incentivos y el acceso a la información son fundamentales para garantizar un proceso sustentable y regulado.

 

¿Por qué este tema del flujo de extranjeros estuvo tan ajeno de las políticas públicas de los anteriores gobiernos?

Hubo grandes problemas en la administración anterior, principalmente en la desalineación entre el Departamento de Extranjería y Migración, la Subsecretaría del Interior y la Presidencia de la República. En ese sentido -aun con el conocimiento del aumento explosivo de las migraciones, la cantidad de documentación falsa y las irregularidades en que caían turistas que se les vencían sus documentos- prefirieron hacer una política del “avestruz”, esconder la cabeza bajo tierra y no tomar medidas debido a la complejidad de las decisiones y el poco énfasis en gestión y modernización en el tema, priorizando el tema político e ideológico.

 

Se estima que los extranjeros residentes en el país alcanzan representan sólo un tercio de lo que tienen el resto de los países de la OCDE y bajo ese argumento se esgrime que hay espacio para muchos más ¿Es así?

Hoy las migraciones representan aproximadamente el 6,1% de la población chilena, la máxima cantidad histórica. Desde nuestra visión, la migración es algo positivo para el país, dado los grandes aportes en temas sociales, culturales y económicos que traen, pero si no se realiza de una forma ordenada y regular, se corre el riesgo de generar problemas de convivencia y exponer a los migrantes a potenciales vulnerabilidades de sus derechos. Ahora bien, estos flujos migratorios y aumentos de la población extranjera ocurren debido a que los migrantes eligen nuestro país por su estabilidad y oportunidades, y es responsabilidad del Estado proveer de un proceso informado, eficiente y de fácil acceso para que puedan desarrollar sus proyectos de vida. Una migración desregulada, desinformada e indolente puede generar conflictos relevantes en un país con una economía en desarrollo.

 

Según el informe del proyecto de ley que se discute en el Congreso, se estima que, en beneficios sociales para los migrantes, el mayor costo sería del orden de los $ 141 mil millones, sólo considerando el gasto en atención primaria de salud y en educación ¿Cómo mantener este gasto sin que se transforme en una carga para el país?

Los migrantes que llegan a nuestro país vienen a mejorar su calidad de vida, la de sus familias, y de paso mejoran la calidad de vida del país que los recibe. Según las estimaciones de impacto fiscal, los migrantes generan un efecto positivo, debido a mayores ingresos a través del pago de impuestos, IVA, y colaboran con los sistemas de salud y pensiones. A su vez, debido a que normalmente vienen en edad laboral, tienden a ocupar menos los servicios de salud y educación que los nacionales.

Si Chile, con una tasa de natalidad de 1,7, quiere seguir la senda del desarrollo, y pretende generar políticas para descentralizar el país y formar una estructura laboral, social y cultural sólida, necesita generar una migración segura, ordenada y regular que sean base de la innovación y el desarrollo del país.

 

LOS CAMBIOS NECESARIOS

¿Cómo conducir el fenómeno migratorio de manera fluida para que no cause problemas humanitarios ni rechazo en la población nacional?

Ese es un tema fundamental, la necesidad de generar medidas para mejorar la convivencia entre nacionales y extranjeros. Un tema es la preparación de los gobiernos locales antes de la aparición de grandes flujos migratorios y la entrega de información para que los migrantes conozcan las oportunidades y expectativas en nuestro país. Adicionalmente, visibilizar el aporte de las comunidades migrantes a nuestro país, en temas como gastronomía, cultura, educación, deporte, industrias, etc.

Bajo estas condiciones, es importante además que los migrantes que estén en nuestro país puedan tener acceso a RUT, de manera de garantizar sus accesos a salud, educación, y facilitar su acceso a vivienda, cuenta RUT, etc, de manera que no tengan que caer en potenciales abusos como se ha observado en algunas situaciones en la actualidad, en especial asociado a vivienda y laboral.

 

El proyecto de ley que se discute en el Congreso traerá importantes cambios en la institucionalidad, con la creación del Servicio Nacional de Migraciones y del Consejo de Política Migratoria ¿Qué implicarán esos cambios?

En la práctica fortalece la institucionalidad migratoria al crear una Dirección Nacional y Direcciones Regionales, que ejecutan la política migratoria en todo el país, y un Consejo compuesto de al menos seis ministros (Interior y Seguridad Pública, Relaciones Exteriores, Hacienda, Salud, Desarrollo Social, Justicia y Derechos Humanos) que define la política migratoria, que tiene un foco más social y es una política de gobierno, no así la implementación que tiene componentes de ejecución de la política, más técnica.

 

¿La creación de visas temporarias regulará mejor la entrada y permanencia de los extranjeros en el país, especialmente en el caso de haitianos y venezolanos?

Son casos distintos, pero con la ley se busca justamente que quien entre como turista, salga como turista, y todo aquel que venga como no turista, tenga desde el día 1 su carnet de identidad para poder desarrollar plenamente su proyecto de vida en nuestro país. Ahora bien, para evitar los casos de irregularidad cuando personas venían como turistas y no renovaban sus visas, se creará la visa de oportunidades, para que las personas puedan venir a buscar trabajo a nuestro país durante un año.

 

¿A qué países hay que mirar como ejemplo en temas de políticas migratorias?

Esta pregunta es compleja porque depende mucho de que política y el contexto del país. En términos de digitalización y modernización, Estonia y Nueva Zelanda tienen experiencias muy interesantes en interoperabilidad y experiencia del usuario. En términos de experiencia y flexibilidad migratoria, Canadá y Australia lideran. En términos de políticas de inclusión, España ha realizado experiencias interesantes, y a nivel sudamericano, Argentina y Perú tienen políticas que se deben explorar y profundizar, en especial en el caso de refugio y de descentralización.

 

Mientras en Chile se discute este tema de abrirse hacia los migrantes por su aporte al país, en Estados Unidos se toman medidas que van en la dirección totalmente opuesta, con medidas rechazadas mundialmente como la separación de los niños de sus padres. ¿Qué opinión le merece esto?

En Chile, el compromiso con los niños primero es transversal en todas las políticas públicas. En ese sentido, el bien superior del niño prima por sobre políticas migratorias, por lo que sería inaceptable una política que separa a niños de sus padres, mientras son enviados a la cárcel. Aún más, las indicaciones al proyecto de ley no criminalizan los delitos migratorios, quedan a nivel de sanción, por lo que la situación ocurrida en Estados Unidos no ocurrirá bajo ninguna condición en el gobierno del Presidente Sebastián Piñera.



El Departamento de Extranjería atiende a 4.500 personas en un día en la Región Metropolitana, en un recinto con capacidad para 200 personas. Se estima que el 2018 serán 1,2 millones de atenciones:

  • existen 200 a 300 mil extranjeros viviendo en forma irregular en Chile, invisibles al Estado.
  • el promedio de días para sacar visa son 139 y para refugio 3 años.
  • el 70% de las solicitudes de residencia definitiva requieren de otro papel, lo que demora el trámite 2 a 3 meses.
  • se entregaron 45.000 documentos falsos entre 2016 y 2017, 73% de ellos a haitianos.

 

Fuente: Revista LyD.-