
EFECTOS EN COMPETENCIA: SILENCIANDO LA VOZ DE LOS DESAFIANTES
En un escenario donde compite un titular del cargo que busca la reelecciĂłn (incumbente) y un candidato desafiante, el primero posee el capital polĂtico de conocimiento, tiene acceso a redes territoriales y a una plataforma, a partir de la cual, puede exhibir los logros de su gestiĂłn. En contrapartida, el desafiante sĂłlo puede hacer uso de los medios que dispone gracias a los espacios que surgen desde la propaganda electoral.
La experiencia muestra que los desafiantes para ser candidatos realmente competitivos deben gastar mĂĄs recursos que un titular que busca la reelecciĂłn[i]. Sin embargo, Â la fĂłrmula propuesta por el ejecutivo acota las fuentes de financiamiento electoral a 500 UF en el caso de candidatos a alcalde o concejal y a 1.000 UF en el caso de candidatos a consejero regional, diputado, senador o Presidente de la RepĂşblica y disminuye el lĂmite del gasto en un 50% para todas las candidaturas, a lo que se suma el hecho de que se acotarĂĄn los espacios de publicidad electoral en espacios pĂşblicos y como producto de la reforma al sistema electoral los nuevos distritos serĂĄn mĂĄs extensos, debiendo los candidatos abarcar mĂĄs territorio a la hora de desplegar una campaĂąa. Estos factores sĂłlo redundarĂĄn en el hecho de que la propaganda electoral de los candidatos nuevos no podrĂĄ mostrarse con la intensidad requerida, y en consecuencia, la reelecciĂłn de los incumbentes serĂĄ casi un hecho.
Lo anterior se contradice con la opiniĂłn mayoritaria de la ciudadanĂa y tambiĂŠn de los expertos, sobre la falta de competitividad que experimenta nuestro sistema polĂtico. Un genuino compromiso por potenciar la competitividad del sistema debiera permitir que tanto desafiantes como incumbentes enfrenten la elecciĂłn sin ventajas determinadas por la regulaciĂłn vigente.
HIPERTROFIA ESTATAL EN EL FINANCIAMIENTO DE LA ACTIVIDAD POLĂTICA
La propuesta en cuestiĂłn desbalancea el financiamiento mixto, hacia una alternativa preferentemente estatal acotando los espacios de financiamiento ciudadano, y eliminando de pleno el financiamiento privado de parte de personas jurĂdicas. No parece acertado que los niveles de dependencia financiera de las entidades polĂticas respecto del Estado se acreciente de sobremanera. En primer lugar, por un asunto de autonomĂa programĂĄtica y operacional, y en segundo lugar, por la innegable burocratizaciĂłn a la cual se verĂĄn expuestas las agrupaciones, considerando que son a partir de fondos pĂşblicos que sus operaciones esenciales se desarrollarĂĄn. Desvincular a los partidos de su medio especĂfico que no es otro que la ciudadanĂa, podrĂa traer como consecuencia un mayor distanciamiento de las agrupaciones polĂticas de la sociedad civil[ii].
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[i] Benoit, K. & March, M. (2010). "Incumbent and Challenger Spending Effects in Proportional Electoral System: The Irish Election of 2002. En Political Research Quarterly. Vol.63. N°1. pp. 159-173.
[ii] Van Biezen, I & Kopecky, P. (2007). ÂThe state and the parties ? Public funding, public regulation and rent?seeking in contemporary democraciesÂ. En Party Politics, N° 13, pp. 235?254.