A PESAR DE UN SESGO OPTIMISTA EN ESTIMACION DE INGRESOS, SE DETERIORA SOLVENCIA FISCAL

El proyecto de Ley de Presupuestos estima para 2015 un déficit efectivo de 1,9% del PIB y estructural de 1,1%, lo que sería un deterioro no menor respecto del resultado que dejó la administración anterior (déficit efectivo de 0,6% y estructural de 0,5% en 2013). "Es un hecho muy preocupante que este detrimento en el resultado se produce a pesar de la reforma tributaria, y de que aún no se implementan las reformas que justificaron el alza de impuestos", estima Cecilia Cifuentes, Economista Senior de LyD.

Adicionalmente, las estimaciones oficiales del próximo año tienen, sin duda, un sesgo optimista, no sólo por suponer un crecimiento de la economía de 3,6%, sino también respecto a lo que se lograría en reducción de evasión y elusión, y al aporte de CODELCO. El gobierno supone un aumento de ingresos tributarios de 10,5% real que parece difícil de lograr, y que en parte se logra por una reducción de evasión de US$ 800 millones. Además supone un incremento real del aporte estructural de CODELCO al fisco de 4,5%, a pesar de la fuerte tendencia decreciente de los últimos años. Estimaciones más realistas apuntan a un déficit efectivo en torno a un 2,3% y estructural de 1,3% del PIB. Esto significa que tendremos en 2015 una presión por recursos para el fisco superior a la que se desprende de las estimaciones oficiales. "Esta presión llevaría probablemente a un deterioro del tipo de cambio real, lo que parece negativo. Esto porque el aumento de 10% que ha tenido esta variable durante este año es uno de los elementos más significativos para permitir una recuperación en el crecimiento económico, producto de la mejora en competitividad que trae consigo. Significa también la necesidad de utilizar recursos del FEES, ya que la autorización máxima de endeudamiento sería insuficiente", explica Cifuentes.

Desde una perspectiva de mediano plazo, tampoco podemos descartar que el supuesto de crecimiento de tendencia, establecido en 4,3%, sea nuevamente corregido a la baja si en 2015 se mantiene un comportamiento deprimido de la inversión, lo que a la luz de la situación actual es altamente probable.

"Por ende, el desafío de recuperar el equilibrio estructural en 2018 se ve complejo, considerando que en los próximos años se deberían sumar los recursos necesarios para las reformas estructurales", asevera la economista. Además el logro de esa meta involucra una moderación importante del crecimiento del gasto en 2016 y 2017 (5,3% promedio), años electorales ambos (¿podrá el gobierno reducir a la mitad el crecimiento del gasto en un contexto electoral y de bajo crecimiento económico?). En definitiva, aún cuando se mantiene una posición fiscal sólida, se está produciendo un deterioro preocupante, a pesar de una reforma tributaria que recauda un 3% del PIB.