IPC DE AGOSTO: ALIMENTOS, VESTUARIO Y OTROS TRANSABLES REACTIVAN INFLACIÓN TRAS PAUSAS DE JUNIO Y JULIO

El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer el IPC de agosto de 2014, el cual registró una variación mensual de 0,3%, que tras el 0,1% de junio y el 0,2% de julio, vuelve a poner sobre la mesa la preocupación respecto a la inflación, al menos en el corto plazo. "Con esto el registro acumulado en los 8 primeros meses de 2014 se eleva a un nada despreciable 3,1%", señala Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD.

Nueve de las doce divisiones de la canasta presentaron aumentos en sus precios, mientras que tres -destacándose transporte- disminuyen. Entre los aumentos por división volvió a liderar Alimentos y Bebidas No Alcohólicas con una incidencia de 0,167 puntos porcentuales, con lo que acumula un 4,2% de aumento de precio en lo que va del año. Esto, pese a importantes caídas en el IPC de frutas y verduras de los últimos meses, que ha llevado la variación en 12 meses para este indicador de un 14,7% en febrero a un 3,5% en julio, y un 6,2% en agosto tras el fuerte repunte de dicho mes.

Francisco Klapp explica que en el IPC de agosto, llama especialmente la atención el rebote de la división Vestuario y Calzado, luego de cuatro meses de caídas que sin duda ayudaron a contener los aumentos de precio. "Esto, al igual que otros aumentos en bienes transables, es el producto natural de la importante depreciación del peso, que se ha traducido en un aumento del precio del dólar de más de $45 desde comienzos de junio, que los registros  del IPC para junio y julio no reflejaron en su totalidad".  En este punto vale recalcar que depreciaciones del peso suelen mostrar algo de persistencia en el tiempo (primero transables y luego no transables), al afectar los costos (combustible, maquinaria, etc.) de los bienes no transables, como, por ejemplo, los servicios. A esto se suma un nuevo aumento en el precio de los alimentos (especialmente en frutas y verduras), las bebidas alcohólicas y el tabaco, lo que supone una importante preocupación para los sectores de menores ingresos, quienes naturalmente destinan una proporción mucho mayor de sus ingresos a estos dos bienes. De hecho si a estos se le suma el vestuario, se tiene más del 40% del gasto de una familia promedio del I quintil, pero menos del 18% para una del V quintil, de acuerdo a la Encuesta de Presupuestos Familiares.  "Todo esto en un contexto de profunda desaceleración de la actividad, y franco empeoramiento del mercado laboral", advierte el economista.

En cuanto a las medidas de inflación subyacentes, el IPC subyacente o IPCX, que excluye combustibles, frutas y verduras frescas, experimentó una variación de 0,4% con respecto al mes anterior, en línea con el IPCX1 (0,4%), que corresponde al IPCX menos carne y pescados frescos, tarifas reguladas de precios indexados y servicios financieros. Como resultado de lo anterior, la inflación subyacente, IPCX, en doce meses aumentó con respecto al mes previo, alcanzando un 4,4%, mientras que el IPCX1 también avanza  a un 4,3%. Por su parte, la  inflación de transables fue de 0,4% en términos mensuales y, medida en doce meses retrocede marginalmente, alcanzando un 4,1%. En el caso de no transables, el registro mensual tuvo una variación de 0,2% lo que se traduce en un aumento  del indicador en  5,2%.

"Con todos estos antecedentes, los últimos resultados del IPC continúan mostrando un crecimiento mucho más rápido que lo esperado, especialmente considerando la estancada demanda interna, situándose así bastante por encima del techo del rango meta del Banco Central, y más en línea con la última actualización del IPOM donde el central espera una inflación dic-dic de 4,1% para 2014", añade Klapp.

En las próximas reuniones de Política Monetaria el fin del respiro de junio-julio, en contraposición a las fuertemente ancladas expectativas de inflación en el horizonte de política relevante, serán elementos  que harán para nada fácil la decisión de continuar rebajando la tasa de política monetaria, especialmente si se considera que las tasas largas –aquellas más relevantes para los proyectos de inversión- se encuentran históricamente bajas, lo que tiende a disminuir los efectos de la política monetaria expansiva tradicional.