EL PLAN DE INVERSIÓN DE BACHELET

Haciendo muy notoria una creciente inquietud por la paralización de la actividad, el gobierno anunció ayer un estímulo fiscal de US$ 500 millones (equivalente a un 0,8% del gasto público), en parte financiado con recursos de la reforma tributaria, y en parte también con reasignaciones. No obstante la intención de contribuir al dinamismo de la actividad, la medida finalmente resulta cuestionable, por lo que no se debería esperar de ella un impacto muy positivo.

"Probablemente el aspecto más favorable del plan es que da cuenta de que el gobierno empieza a dar al crecimiento económico la importancia que tiene, dejando de lado la noción de que éste estaba garantizado. Sin embargo, el enfoque de este estímulo demuestra al mismo tiempo que las autoridades no han logrado aún hacer un diagnóstico correcto de las causas de la desaceleración", advierte la Economista Senior de LyD, Cecilia Cifuentes.

Sin duda, el centro del problema es la incertidumbre sobre las reglas del juego futuras, y sobre este aspecto persisten dudas muy significativas. Adicionalmente, varias de las reformas del programa de gobierno dañan el crecimiento de tendencia, por lo que aún cuando se definieran, tampoco se podría visualizar un escenario muy positivo hacia adelante. "En ese sentido, es muy poco lo que una política fiscal contracíclica, en general de dudosa efectividad, puede contribuir al crecimiento económico", advierte la economista.

Por otro lado, el paquete de estímulo da una señal bastante confusa al utilizar recursos de la reforma tributaria en su financiamiento. Cecilia Cifuentes, explica que esto es porque los objetivos de esta reforma están claramente definidos en el programa de gobierno, y si finalmente terminan financiando estímulos fiscales anticiclíclos, surge la duda de si habrá que subir nuevamente los impuestos en el futuro, lo que obviamente es contrario a la recuperación. En segundo lugar porque en el informe de Evaluación de Gestión ya estaban considerados esos recursos para cerrar el déficit estructural del presente año en 1%.

En definitiva, estos esfuerzos casi desesperados por mejorar las expectativas siguen sin enfocarse en los problemas de fondo, y por lo tanto, es muy poco lo que pueden lograr.