LUIS LARRAÍN POR ACUERDO TRIBUTARIO Y REINVERSIÓN: “SUPONGO QUE EL MINISTRO ARENAS HONRARÁ SU PALABRA”

A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA ENTREVISTA DE LUIS LARRAÍN, DIRECTOR EJECUTIVO EN LYD, PUBLICADA EN PULSO.

Pese a reconocer que fue informado en términos generales por Juan Andrés Fontaine, consejero de Libertad y Desarrollo (LyD), del tenor del acuerdo tributario con el Gobierno en el que éste participó como asesor de Renovación Nacional, Luis Larraín, Director Ejecutivo de LyD, es enfático en señalar que su entidad no participó del proceso y que él no visó nada porque no correspondía. Ello no quiere decir que esté en contra del protocolo que se firmó. Entiende la lógica de la Alianza para hacerlo y califica lo que se logró como “un mal menor”, pero mantiene en alto sus críticas y ahora también su advertencia de que las indicaciones del acuerdo cumplan con lo comprometido.

¿LyD quedó conforme con el acuerdo tributario entre el Gobierno y la Alianza?

LyD no está conforme con el proyecto de reforma tributaria que va a discutir el Senado. Estamos en contra de la reforma tributaria porque le va a hacer un daño a la economía chilena y ese problema persiste luego del acuerdo. Ahora, sí reconocemos que el acuerdo atenúa varios de esos daños. Los atenúa en el sentido de que rescata, aunque a medias, uno de los puntos que era uno de los errores fundamentales: que es una buena idea cobrarle una tasa de impuesto distinta a quien retira la utilidad de las empresas, que a quien la reinvierte. Ese principio se rescató a través de este esquema de desintegración que se planteó en el acuerdo para reemplazar la única alternativa que era la renta atribuida.

En ese sentido la idea que quedó instalada es que ya nadie cuestiona la reforma ni la necesidad de recaudar 3 puntos del PIB, y que lo único en discusión eran los instrumentos.

Es efectivo que una mayoría actuó así, pero por ejemplo nunca he escuchado a Juan Andrés Fontaine decir eso. Pero sí ha habido de parte de gente de nuestro sector, a mi juicio con bastante poca reflexión, esa actitud de decir ‘reconocemos la necesidad de recaudar 3 puntos del PIB’. Y eso me duele, sobre todo teniendo ya algunas de las reformas principales en educación y que son pésimas. Pero esto viene de antes. No hubo una buena defensa de las ideas de la libertad económica en los años previos.

Ya en el Gobierno de Piñera…

Claro y antes también. Hubo falta de convicción y de claridad de concepto para dejar establecido más claramente que la derecha tiene respuestas e ideas distintas que la centroizquierda, y que las soluciones de la derecha no son aumentar el tamaño del Estado, porque en general consideramos que los gobiernos no lo hacen muy bien. Y lo estamos viendo hoy en educación. Lo grave de eso es que el sector se queda como una suerte de versión aguada de la centroizquierda. Una versión que dice ‘sí, voy a subir los impuestos, pero no tanto como la centroizquierda’. Entonces, frente a la población, queda una cierta sensación de mezquindad. Como que se estuvieran defendiendo intereses particulares.

¿Y no es así?. ¿No defienden acaso los intereses del empresariado, por ejemplo?

No y la prueba es que siempre, en todos los procesos de reforma que se han dado, los empresarios han sido mucho más rápidos en aceptar las alzas de impuestos que nosotros. Nosotros defendemos convicciones y no a los empresarios. En ese sentido, lo que la centroderecha tiene que hacer es defender un sentido de justicia distinto al de la centroizquierda que dice: yo voy a ayudar más a la gente si le doy los instrumentos para que sean ellos mismos los que salgan de su situación de pobreza, a que si el Estado les va a solucionar todos sus problemas. Entonces no es un problema que ellos quieran dar más y yo menos porque soy mezquino, sino porque creo que mi manera de hacer las cosas es mejor para la gente. Se trata de perfilar un proyecto distinto y eso le ha faltado a la centroderecha. El proyecto de la centroderecha no es el proyecto de la centroinquierda con un poquito menos, porque mientras sea así va a perder siempre. Por eso también es relevante que si bien uno puede entender que se haya hecho este acuerdo tributario, tampoco nos enamoremos de él.

¿Cuáles son los elementos que a su juicio se deben cautelar en la redacción de las indicaciones del acuerdo tributario?

El acuerdo por definición no dejó contento a nadie en un 100%. La base de un acuerdo es reconocer eso y no tratar de lograr, en su redacción, cosas que no estuvieron en el acuerdo. Desde ese punto de vista me preocupa mucho lo que está haciendo gente como Andrea Repetto, que está tratando de interpretar que en el acuerdo hubo cosas que no existieron, como por ejemplo que hay algunas formas de reinversión de las utilidades que serían aceptables y otras no. En el acuerdo, cuando se trató este tema, se habló de usar el mismo criterio de la Ocde y en ella no hay diferencias en el tratamiento de un tipo de inversión o de otro.

Pero eso no lo ha planteado sólo Repetto, sino también otros expertos de la NM y algunos parlamentarios.

Andrea Repetto y otros economistas están en su derecho de dar su opinión. Pero efectivamente más me preocupa cuando empiezan algunos parlamentarios a seguir esto, como Carlos Montes.

Que sí fueron parte del espíritu y de la firma del acuerdo…

Así es. La confianza cívica mínima que se necesita es respetar los acuerdos y yo supongo que el ministro Arenas honrará su palabra. Eso es súper importante, porque de lo contrario se cierra la posibilidad de acuerdos. Tú no puedes hacer acuerdos si una vez que los cierras la otra parte empieza a tironearlos, para efectos de lograr resultados que no es lo que se acordó. Él y el subsecretario participaron en todas las conversaciones. Ellos tienen que honrar lo que acordaron con los  técnicos y parlamentarios de oposición.

Sin embargo, dentro del acuerdo se señala que se cautelarán los elementos que pudieran prestarse para elusión y evasión. ¿No podría entrar esto en ese espíritu?

Hay una frase que señala mantener algunas normas antielusión y es legítimo que así sea. Pero cuando uno va a concretar eso no se puede elegir como instrumento una cosa que no está en el acuerdo, como es que la reinversión de utilidades que tiene derecho a este crédito de 65% sea un tipo de inversión y que hay otra que no lo tenga. Es más, explícitamente se conversó que el criterio sería el de la OCDE y esa entidad no hace diferencia, por ejemplo, entre reinversión dentro de la empresa o fuera de la empresa.

Hay gente que ha hablado de reinversión productiva o en empresas productivas.

Eso no tiene sentido económico, no sé como alguien que es economista lo puede decir. ¿Quién va a calificar qué es productivo y qué no lo es? Si uno reinvierte, por ejemplo, en una empresa de un activo de tipo financiero, bueno eso es para financiar otra inversión productiva, entonces no tiene sentido hacer esa diferencia desde el punto de vista del objetivo que se quiere lograr, que es un incentivo al ahorro.

¿Cómo cree que van a funcionar en paralelo los sistemas de renta atribuida y el parcialmente integrado?

De partida, es esencial que la posibilidad de optar entre ambos sea real. Que no haya subterfugios que te hagan hacer difícil tomar la parcialmente integrada. La existencia de ambas modalidades va a hacer más complejo el sistema de lo que es ahora, pero menos de lo que planteaba el proyecto del gobierno.

Con los cambios que se le introducirán, ¿la reforma será al menos inocua para la reactivación de la economía?

De todos modos creo que el proyecto le jugará en contra a la reactivación y esa es una de las cosas que se dijo el primer día  y que con un poco de frivolidad desde el Gobierno se negó. Creo que el ministro Arenas, con todo respeto, no puede reinventar la ciencia económica y por lo tanto que tiene efecto, lo tiene.