A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA CARTA DE RODRIGO TRONCOSO, COORDINADOR DEL PROGRAMA SOCIAL, PUBLICADA EN LA TERCERA.

Aún más sorprendente resulta la explicación que da la Ministra: “Cada vez que aumenta la libertad, disminuye la equidad, porque esa persona de escasos recursos podrá costear una consulta, pero no el tratamiento. Ellos necesitan una atención integral”. Es evidente que se trata de una interpretación errónea e ideologizada del significado de equidad, ya que con esta iniciativa se mejoraría la equidad dentro del sistema público subsidiado que actualmente entrega menor cobertura a los más pobres.
Sobre los recursos, es cada familia -y no el Estado- la que debe a evaluar su situación particular. Incluso aunque no se cuenten con ingresos propios, éstas pueden recurrir a la red de familiares y amigos.
Por último, no basta la voluntad de las autoridades para mejorar el acceso y oportunidad en los prestadores de salud estatales. El peligro de hacer dependientes a las personas de monopolios estatales es que no tienen alternativa cuando éstos no funcionan. Terminan siendo cautivas del sistema. Las libertades deben llegar a todos, en especial a quienes menos tienen y más las necesitan.