REFORMA TRIBUTARIA HARÁ QUE PENSIONES CAIGAN HASTA EN 5,5%

El aumento del impuesto de primera categoría de 20% a 25%, sumado al cambio de la base sobre la que se aplica el impuesto personal a la renta pasando de base percibida a base devengada, tienen un efecto especialmente nocivo para los ahorros de todos los afiliados al sistema de AFP. Consecuencias que también influyen sobre los ingresos para la vejez de una gran mayoría de chilenos, cuya fuente primaria de ingreso será precisamente la pensión que obtengan, a partir de los aportes realizados y la rentabilidad obtenida en su cuenta de capitalización individual: la clase media.

Todos los afiliados al Sistema de Pensiones, a través de los distintos fondos, invierten una parte de sus ahorros previsionales en acciones de Sociedades Anónimas Chilenas; por lo que todos los afiliados son dueños o accionistas de una pequeña fracción de las mayores empresas del país (ver Cuadro N° 1).

El problema surge porque al recibir dividendos, a diferencia de otros accionistas “directos”, los afiliados al Sistema de Pensiones no aprovechan descontando de sus impuestos personales el impuesto a la renta ya pagado por las empresas en que invierten. En otras palabras, dado que el sistema chileno es completamente integrado, y son las personas naturales las que en última instancia pagan los impuestos, cualquier individuo que compra una acción y recibe un dividendo podrá descontar de su Global Complementario todo el impuesto de primera categoría que ya pagó la empresa asociado al monto del dividendo. Pero cuando el accionista es un afiliado de las AFP y el dividendo lo recibe su fondo de pensión, sumándose a sus ahorros para la vejez, éste no puede aprovechar el crédito por el impuesto ya pagado a nivel de la empresa, produciéndose un importante “daño tributario”.

Al final del día, lo anterior redunda en que mientras otros accionistas pagan de acuerdo a su tasa personal por los dividendos que reciben, los afiliados de las AFP deban pagar el 25% independiente de si se trata de personas de bajos recursos que debiesen incluso estar exentas.

Ahora bien, si este “daño tributario” ha sido una inequidad que perjudica a los afiliados del Sistema de Pensiones en el pasado, puesto que a diciembre de 2013 más de US$ 15.383 millones de los fondos se encontraban invertidos en acciones de Sociedades Anónimas Chilenas, lo que se traduce en US$ 125 millones adicionales que deberían llegar a los ahorrantes; la reforma tributaria no hace más que agravarlo.

De hecho, al aumentar el impuesto de primera categoría no sólo se reducen las utilidades de las empresas y por lo tanto los dividendos que éstas podrán pagar a los fondos de los afiliados, sino que se aumenta en un cuarto el monto del crédito tributario que no puede ser aprovechado cada año. Pero más dañino aún, el cambio de base que lleva a que los accionistas deban tributar con sus impuestos personales por el 100% de la utilidad de la empresa, independiente si ésta entrega dividendos o no, aumenta aún más el “daño tributario”. Lo anterior debido a que si antes el crédito que no aprovechaban los afiliados era sólo sobre los dividendos que efectivamente se repartían, con la modificación éste equivale a la totalidad del impuesto pagado por la empresa. Adicionalmente, por la dificultad práctica que implica identificar a los cientos de accionistas de una Sociedad Anónima Abierta transada en bolsa, como en las que usualmente se invierten los fondos de pensión, el proyecto de ley plantea una retención del 10% de la utilidad de dichas empresas como adelanto del pago de sus accionistas, lo que en última instancia puede entenderse para efectos prácticos como 10 puntos más de impuesto. Esto naturalmente eleva a niveles preocupantes el “daño tributario”. El Ministerio de Hacienda ha comunicado que dicha retención debería devolvérsele a los fondos de pensión, pero eso no es hoy parte del proyecto de ley en discusión ni de las indicaciones, con lo que quedaría a entera discreción de la autoridad tributaria.

Estimaciones realizadas paralelamente y de manera independiente por Libertad y Desarrollo, la Asociación de AFP y Administradoras de Fondos de pensión, sugieren que el aumento en el “daño tributario”, incluso en el escenario que el 10% de retención efectivamente se le devuelva a los fondos de pensión, llevaría a que los montos de las pensiones que esperan recibir los chilenos al momento de su retiro se reduzcan entre un 4% y un 5,5%. Esto suponiendo que el porcentaje invertido en acciones chilenas se mantiene relativamente constante a futuro, lo que podría cambiar si producto de la reforma éstas dejan de ser un vehículo atractivo para invertir los ahorros de los trabajadores chilenos.

Este significativo impacto en las pensiones es especialmente sensible para la clase media, que en su mayoría no cuenta con otros activos que puedan constituir una fuente importante de ingresos durante la vejez. De hecho, de los casi cinco millones de cotizantes a diciembre de 2013, más de cuatro millones tienen rentas imponibles por menos de 1 millón de pesos, es decir, familias de clase media que verán significativamente reducidas sus pensiones.