La reforma tributaria afectaría en forma negativa a todos los trabajadores, producto del efecto que genera en sus futuras pensiones. En la actualidad, el fondo de pensiones tiene un total de US$ 18,4 billones invertido en renta variable nacional, lo que representa un 11,4% del total del fondo.

De hecho, el 61% de los cotizantes está exento de impuesto a la renta, y sin embargo, termina pagando un 35% por las utilidades de las empresas de las que es accionista a través de su fondo de pensiones. "Esto genera inevitablemente un daño en su futura pensión, que cálculos de la industria sitúan en cerca de un 6%, lo que no sólo atenta en contra de la necesidad de subir las pensiones, sino que también es totalmente contradictorio con uno de los objetivos de la reforma, mejorar la equidad", asegura Cifuentes.
Este aspecto debe ser corregido en la propia reforma a través de una norma legal - y no a través de eventuales y futuras propuestas previsionales- que obligue al fisco a devolver el crédito a los fondos de pensiones, para que finalmente tributen de acuerdo a la pensión que recibirán luego de su jubilación.