La economista y Directora Ejecutiva de Libertad y Desarrollo, que asegura que nunca han recibido financiamiento de partidos políticos, está convencida de que ha llegado el momento de tomar medidas políticamente impopulares. Para ella, es la hora de aplicar recetas drásticas si queremos salir del estancamiento. “Hay que dejar de caminar sobre huevos. Si nos vamos a quedar con una agenda como del pasado, que en el fondo solo hace lo que suena bien, no vamos a salir de donde estamos”.
-En algunos hemos avanzado, en materia crediticia mejoró la perspectiva de la nota de Chile.
-Eso es un signo de mejora, sí, pero es un análisis más de mes a mes. Nosotros estamos preocupados de la película larga. La verdad es que la foto fiscal, que es el principal aspecto que debía ser analizado respecto a la nota de Chile, es preocupante. Más que centrarnos en el día a día, tenemos que pensar en las propuestas de largo plazo.
-Pensando en el largo plazo, convocaron a un grupo transversal de economistas para plantear políticas para recuperar el crecimiento y le pusieron el nombre de El Puente.
-Nosotros apoyamos en la gestión, pero en ningún caso es un producto de Libertad de Desarrollo. Rolf Lüders partió con la idea y empezó a llamar gente. En la etapa muy inicial, él nos planteó esta inquietud y le entregamos las facilidades… pero no queremos que sea un proyecto de Libertad de Desarrollo, queremos que sea un proyecto más bien sin marcas, más bien de personas.
La gracia que tiene este documento no es que junte miradas, no es que ponga votos de minoría, matices, sino que todos estamos de acuerdo en todo lo que está en este documento. Quizá en algunas cosas a algunos les gustaría avanzar más, pero esto por lo menos ya es una base en la cual todos estamos de acuerdo.
-Es un proyecto que busca generar lazos, unir visiones. ¿Cómo se construye este puente en una elección donde los extremos parecen estar tomando más fuerza?.
-Yo creo que hoy el punto no es si son miradas irreconciliables, sino quién ofrece las soluciones que el país necesita. Entonces hay toda una discusión de quiénes son más pro-acuerdo y quiénes son menos pro-acuerdo. Pero la discusión tiene que estar en la solución, porque los temas que realmente le importan a la sociedad tienen que tener mensajes claros.
El Puente busca generar esa base común en un encuadre con ciertos principios de democracia, el rol del Estado en ciertas áreas específicas, focalización del gasto social y preocupación por la disciplina fiscal.
Hoy, probablemente, hay ciertos sectores que son contrarios a esta mirada, entonces la idea es generar una base más transversal.
-¿Una mirada de centro?.
-¿Qué es el centro hoy? Por muchas décadas tuvimos derecha, izquierda, pero el centro está bastante más desfigurado.
-¿No hay peligros ahí de liderazgos personalizados con los riesgos que acarrea de populismo?.
-Parte de la deconstrucción de las bases del desarrollo de las últimas décadas ha sido justamente por la falta de liderazgo. Es mucho más fácil encontrar puntos en común cuando cada uno representa lo que opina. Y ahí uno ve qué es importante para ti, qué es importante para mí, y eso se acoge. Versus empezar a arrastrarse a uno u otro sector a una posición que al final nunca defendiste de manera inicial.
Esto ya es un tema viejo, pero fue cómo funcionamos en la Comisión Experta, de la que fui parte, en el segundo intento de Constitución. La discusión era mira, esto es lo que diría yo, qué es lo que crees tú, veamos cuál es el punto de acuerdo.
Eso es distinto a buscar el centro. Además, creo que está muy mal usada la palabra centro. Hoy día todavía se cree que es un buen marketing, y a esta altura no es un buen marketing.
-Sobre esa mirada, llama atención que se pudo llegar a un acuerdo en materia tributaria, lo que no se logró nunca en el terreno político. La propuesta de El Puente es recortar impuestos al 23,8%, el promedio OCDE.
-Al menos al 23,8%, es importante ese detalle.
-Llegaron a ese 24% eliminando algunas exenciones, reduciendo el gasto público, mejorando las eficiencias, pero subiendo el impuesto a las personas. ¿Estás de acuerdo en particular con eso de subir el impuesto a las personas?.
-Sí, estoy de acuerdo con lo que dice el documento: es una forma de compensación. Me gusta ser una economista porque acá hay que ver qué pasa en las otras economías de la OCDE. El impuesto a las empresas es súper alto. ¿No es cierto? Estamos muy por sobre el promedio. En cambio el impuesto a las personas es muy bajo. ¿Y por qué? Porque el porcentaje de personas que deben pagar impuesto a la renta es muy bajo (27,5% al 2024).
Y eso es porque tenemos un tramo exento que se va indexando con la inflación y una economía que está estancada, sueldos que no crecen mayormente, es muy marginal la gente que empieza a pagar impuestos.
Ese es un tema del que hay que hacerse cargo. ¿Es políticamente impopular? Sí. Pero hoy día estamos en una posición de estancamiento, en la que tenemos que empezar a hacer cosas que no suenan bien.
Llevamos años caminando sobre huevos, haciendo reformas que generen menos rechazo de ciertos grupos, pero es el momento en el que tenemos que dejar de hacerlo. Hay que empezar a hacer políticas públicas que en el corto plazo tienen un costo, pero que hay que implementar para salir del estancamiento.
Extracto de entrevista a la Directora Ejecutiva de LyD, Bettina Horst, en El Dínamo.-