El oficialismo sabe que es muy improbable alcanzar la sucesiĂłn en materia presidencial. Jeannette Jara ha sido eficaz en federar con Ă©xito al 30% de aprobadores del Presidente Boric. Esa cifra podrĂa bastarle incluso para ganar la primera vuelta, pero no es suficiente para ser competitiva en un ballotage. Los estudios de opiniĂłn son meridianamente claros a la hora de señalar que la oposiciĂłn tiene la primera opciĂłn de ganar la presidencial.
La interrogante a resolver entonces pasa a ser la siguiente: cĂłmo será el comportamiento del actual oficialismo desde la otra vereda del poder, en el siempre ingrato rol de oposiciĂłn. Hay algunos indicios. El tono que ha ido modelado el Presidente y los principales personeros del Frente Amplio y el Partido Comunista da cuenta de que el guion para ser oposiciĂłn de la “ultraderecha” será claro. Se trata de uno muy similar al aplicado en EE.UU, Brasil y más recientemente Argentina, el mĂnimo comĂşn denominador de todas estas experiencias está dado por la agitaciĂłn social, donde el mundo de la cultura y las universidades pasan a ser los grandes agentes catalizadores de la oposiciĂłn. Para esto, evidentemente que el presupuesto en estos ámbitos pasa a ser crucial.
La ley de presupuesto que se discute actualmente en el Congreso es la Ăşltima presentada por este Gobierno y, por ende, compromete los recursos que el prĂłximo Gobierno deberá ejecutar. En el diseño de Ă©ste, por cierto, que hubo consideraciones de Ăndole polĂtica.
AsĂ, no parece casual que el Presupuesto de Cultura haya aumentado en un 11,3% respecto del año anterior. De hecho, esta cartera registrará un aumento del gasto de 61% en lo que va de gobierno, es decir, desde el año 2022 hasta 2026. ÂżQuĂ© se busca con esto? Una mirada benevolente podrĂa sostener que hay un compromiso genuino por fomentar el acceso a la cultura y estimular producciĂłn artĂstica, pero podrĂa existir un interĂ©s solapado: que el eventual futuro Gobierno de JosĂ© Antonio Kast se vea obligado a aplicar algĂşn tipo de recorte presupuestario en esta cartera para 2027 —considerando la urgente necesidad de recortar a lo menos 6 mil millones de dĂłlares en cuatro años, dado el agobiante dĂ©ficit fiscal— para asĂ, activar al “mundo de la cultura” en clave de agitaciĂłn social en contra de la prĂłxima administraciĂłn.
Lo mismo en educaciĂłn, presupuesto que tambiĂ©n aumenta, especialmente en el campo de Ayudas Estudiantiles para EducaciĂłn Superior, siendo este el Ătem donde más crece el gasto, debido al alza de $171,7 mil millones para Gratuidad (que alcanzará un gasto total de $2.583 mil millones) Nuevamente, un eventual futuro gobierno de derecha, deberá evaluar si dar continuidad o no a estos aumentos presupuestarios, con la amenaza siempre latente de que, ante cualquier recorte, por mĂnimo que sea, surja un polo de oposiciĂłn y agitaciĂłn.
En suma, hay elementos de sobra para pensar que el Presidente no está redactando simplemente un presupuesto: está adelantando un guion polĂtico. Cada aumento de gasto, cada asignaciĂłn extraordinaria, cada programa que compromete recursos futuros, opera como una pieza más de una estrategia destinada a condicionar al prĂłximo gobierno y a mantener latente el potencial de conflicto en la trinchera ideolĂłgica de la izquierda.
El presupuesto de la naciĂłn, que deberĂa ser un instrumento de planificaciĂłn responsable, se transforma asĂ en un campo de batalla donde el poder se ejerce no sĂłlo gobernando, sino tambiĂ©n condicionando polĂticamente al gobierno que venga despuĂ©s.
Columna de Jorge RamĂrez, Investigador del Programa PolĂtico, publicada en Ex-Ante.-