La PolĆtica Nacional contra el Crimen Organizado (PNCO) nació a fines de 2022 con promesas de modernización y mejor equipamiento para aquellas instituciones que combaten a esta amenaza. Sin embargo, las Ćŗltimas cifras que el propio Gobierno entregó al Congreso, en marzo de este aƱo, dan cuenta de una realidad distinta: menos de la mitad de los recursos (48%) se han ejecutado y apenas un 59% de las compras tecnológicas se han concretado.
MĆ”s inquietante aĆŗn resulta la utilización que se ha hecho del equipamiento obtenido. A la fecha del informe emitido por el Ejecutivo, de 3.892 Ćtems adquiridos, mĆ”s de 500 seguĆan sin alcanzar su meta de uso. Entre estos se encuentran escĆ”neres y mĆ”quinas de RX sin autorización sanitaria, drones con fallas o sin pilotos certificados, y equipos que no se utilizaron porque llegaron tarde o porque se mantienen pendientes sus pagos y su respectiva rendición ante la ContralorĆa.
Si a estos antecedentes le sumamos el hecho de que, segĆŗn el Ćŗltimo Anuario de las EstadĆsticas de las Finanzas PĆŗblicas, el gasto ejecutado por esta administración en materias de orden pĆŗblico y seguridad no supera al gasto registrado previo a la pandemia, nos damos cuenta de que existe una falla que es sistĆ©mica. En otras palabras, el problema no es la disponibilidad de recursos, sino su gestión.
Frente a esta situación, el Gobierno podrĆa defenderse afirmando que, para la Dirección de Presupuestos (Dipres), la ejecución de la PNCO supera el 90% en 2023 y 2024. No obstante, estas cifras, que pueden ser reales en una planilla Excel, no son reales en las calles y barrios del paĆs. Porque para la Dipres basta con que la SubsecretarĆa de Seguridad PĆŗblica transfiera fondos a las policĆas para que el gasto se considere ejecutado, aunque no se haya hecho ninguna compra efectiva con estos recursos.
El subsecretario Rafael Collado, por su parte, respondió a las acusaciones que hacĆan mención al escaso uso de tecnologĆas ya compradas, diciendo que en realidad estos equipos sĆ estĆ”n operativos. Una afirmación que nos encantarĆa creer, pero que, lamentablemente, no podemos verificar ya que el ministerio que Ć©l representa no cumplió con enviar al Congreso la actualización del avance de esta polĆtica, comprometida para el mes de julio.
Lo mĆ”s dramĆ”tico de todo este escenario, es que, aunque optĆ”ramos por confiar en el subsecretario y creer que efectivamente el gobierno logró, en cuatro meses, ejecutar los recursos y tecnologĆas que no habĆan logrado poner en marcha en dos aƱos, el balance aĆŗn serĆa negativo para la actual administración.
Gastar recursos del Estado no comprende un objetivo en sà mismo. Por el contrario, su ejecución es el mecanismo para lograr otras metas. En este caso: disminuir los niveles de inseguridad causados por el crimen organizado. Precisamente es en esta dimensión donde, a pesar de todos los gastos que el Gobierno dice haber concretado, no se han logrado avances.
Recordemos que la tasa de homicidios alcanzó sus mayores registros durante los últimos tres años, que el número de delitos violentos registró su mÔximo histórico durante el 2024 y que, según la última ENUSC, la victimización de hogares aumentó significativamente y mÔs de la mitad de los chilenos (65,7%) ha dejado de realizar alguna actividad por miedo a la delincuencia.
Los discursos, las consignas y el buen marketing polĆtico pueden ser extremadamente Ćŗtiles a la hora de ganar una elección, pero pierden su valor al momento de tener que conducir un paĆs. Ante una crisis tan severa como la que vivimos en materia de seguridad, los chilenos lo que esperan son resultados concretos y estos solo se logran a travĆ©s de una buena gestión y no de pautas de prensa o de polĆticas que lo Ćŗnico que tienen de llamativo son sus nombres rimbombantes.
Por esta razón, a siete meses de que termine su mandato, no hay duda alguna de que este gobierno quedarĆ” en los registros de la historia como uno que sencillamente no estuvo a la altura. Una lección de la cual los ciudadanos de este paĆs de seguro han tomado nota.
Columna de Daniel Rebolledo, Investigador del Programa PolĆtico, publicada en Cooperativa.cl-