Lo que nos dicen las inscripciones

El Líbero

Ocho candidatos presidenciales y cinco pactos parlamentarios nos hablan de un sistema político fragmentado donde será difícil para cualquiera gobernar Chile. Es previsible, por el natural instinto de los electores de definir a su candidato o candidata cuando se acerca la fecha de la elección, que se concentren los votos presidenciales en dos candidatos.

En el caso del Congreso, el que las dos listas de la derecha no hayan logrado ponerse de acuerdo en pactos por exclusión en dos de las cuatro circunscripciones senatoriales en que se corre el riesgo de perder un senador, nos confirma que en ese sector ha primado la voluntad de hegemonía por sobre la gobernabilidad, lo que no es una buena señal.

En efecto, en Arica y Atacama, Chile Grande y Unido (Chile Vamos y Demócratas) competirá con Cambio por Chile (Republicanos, PNL y PSC) con el riesgo que la izquierda logre los dos senadores del sector, pues ellos tienen una sola lista fuerte al excluirse los candidatos de “Verdes, Regionalistas y Humanistas” de la senatorial. En Atacama, Jaime Mulet irá de candidato a diputado, por lo que la dupla Yasna Provoste y Daniella Ciccardini podría doblar a las de los dos pactos de la derecha en la senatorial. Lo mismo de Mulet hizo Sharp en Valparaíso, quien renunció a buscar el Senado y va de candidato a diputado y podría hacer posible así que la izquierda mantenga la ventaja de tres senadores contra dos. Recuperar senadores en Maule y Araucanía imponiéndose por cuatro a uno será difícil, de modo que la actual ventaja de 27 a 23, que nominalmente tiene la oposición de derecha en el Senado, es muy difícil de mantener en la próxima legislatura. Puede que los dirigentes de los pactos en que está representada la derecha tengan antecedentes que ignoramos que los hacen ser más optimistas sobre la posibilidad de “recuperar” escaños senatoriales y/o no perder en Arica y Atacama, pero la pregunta relevante es si correr ese riesgo, el de conducir un gobierno sin mayorías parlamentarias, vale la pena a estas alturas.

Lo que se ve en las candidaturas a diputados, con la proliferación de Pymes políticas como la de Parisi-Jiles en el PDG, que buscarán acumular poder al convertirse en partidos bisagra que venderán caros sus votos, abona a mis temores sobre la futura gobernabilidad. Otras apuestas, como las de Guillermo Ramírez y Juan Manuel Santa Cruz de ir a enfrentar a Jadue en su territorio parecen interesantes si es que son exitosas no sólo en resultar elegidos, sino en que sus partidos se decidan a enfrentar a un Partido Comunista fortalecido, atrincherado en su línea más dura (Carmen Hertz y Hugo Gutiérrez aspirando al Senado en el norte). Que la derecha necesita una nueva actitud ante el Partido Comunista parece no tener discusión.

Si como alguien dijo por ahí, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un candidato gobiernista gane la próxima elección presidencial, los aspirantes a la presidencia de la oposición debieran estar preocupados por la gobernabilidad.

Tags:

otras publicaciones

La Tercera