Cinco claves para entender qué está en juego en las primarias oficialistas

Ex-Ante

1. El PC: avanzar, consolidar. Tras años cobijado en la “izquierda extraparlamentaria”, a partir de un pacto electoral que debutó para las elecciones municipales de 2008 y luego se proyectó a las parlamentarias, el PC volvería a los espacios de toma de decisión institucional, sin nunca abandonar la calle. La estrategia exhibe resultados asombrosos.

  • En las parlamentarias de 2009, el Partido Comunista eligió 3 diputados; en 2013, serían 6 sus escaños en la Cámara Baja; en 2017, fueron 8 los electos; y en 2021, 12 diputados y 2 senadores para la tienda de la hoz y el martillo. Es decir, en solo 12 años, el Partido Comunista multiplicó por 4 su representación parlamentaria en la Cámara, añadiendo el retorno a la Cámara Alta luego de 48 años.
  • Si Jeannette Jara triunfa en la primaria, la bancada del PC continuará su tendencia de crecimiento orgánico, dando probablemente el salto cuantitativo de mayor proporción en el poder legislativo, porque el partido del candidato presidencial siempre se ve favorecido en su votación parlamentaria. Por su potencial bancada en el Congreso y al situar a su abanderada en un eventual ballotage, el Partido Comunista de Chile podría ser el partido comunista en contextos democráticos más poderoso del orbe.

2. El fin del socialismo democrático. Un eventual triunfo de la candidata comunista sepultará definitivamente a la entelequia que aglutinó a los estertores de la Concertación subordinados al Frente Amplio y el Partido Comunista por cargos, no por poder. Porque, para ser sinceros, el Socialismo Democrático nunca ha ejercido poder entendido como aquella influencia real en el curso de la toma de decisiones de este gobierno.

  • Pero como la política —y especialmente los políticos— repulsan el vacío, probablemente ese segmento de la geometría electoral será nuevamente ocupado. ¿Será el espacio para la rearticulación de un nuevo referente genuinamente heredero de la cultura política concertacionista? ¿Serán capaces de bajar una línea política de confrontación directa al Frente Amplio y el PC?

3. Tohá y la prolongación de la agonía. De ganar Tohá, escenario menos probable de acuerdo a las últimas encuestas, los sectores más moderados de izquierda continuarán proyectando una ilusión, porque, aunque Tohá sea la abanderada presidencial oficialista, ella deberá hacer las más amplias concesiones al PC y el Frente Amplio para así inhibir la opción de que surja un nuevo candidato por el flanco izquierdo, como podría ser el gobernador por Valparaíso Rodrigo Mundaca. Así incluso en el mejor de los escenarios para Tohá, para su proyecto político, su triunfo podría ser una victoria pírrica.

4. El rol de Boric. El mejor resultado para Boric es el triunfo de Jara en la primaria, porque este escenario lo deja como gran referente y líder indiscutido de la oposición por los próximos cuatro años, de ganar la derecha en diciembre. En lo que queda de campaña, Jara deberá cargar con todos los fantasmas del comunismo, cuestión que indudablemente será un factor decisorio en una eventual segunda vuelta, pero con Tohá eliminada en la fase preliminar de primaria, en el horizonte político del actual oficialismo solo quedará Boric, quien, a diferencia de su exministra del Trabajo, no carga con el estigma del comunismo.

  • Para muchos, el Frente Amplio quedará sin nada después de esta elección, pero no es así. El conglomerado experimentará un repliegue táctico para volver con fuerza con el gran elector que ha estado especialmente silente en esta primaria: Gabriel Boric.

5. El efecto en la oposición. Un eventual triunfo de Jara tentará a la candidatura de Matthei a un desplazamiento al centro para intentar capturar la votación de la ex Concertación, huérfana tras una posible derrota de Tohá. Pero cuidado, aquello puede suponer un paso en falso con altos costos para la candidata de centro derecha.

  • Tener a Jara como contendora podría reforzar la idea en el elector de derecha de que se requiere una alternativa más clara y firme —como la de Kast— para confrontar el proyecto presidencial comunista, y una derecha edulcorada de tintes socialdemócratas no satisface a cabalidad ese anhelo.
  • Además, la tentación centrípeta también animará a otros candidatos a disputar ese espacio político, mientras que Jara y Kast observarán cómo múltiples aspirantes a La Moneda se fagocitan por un centro que, en los hechos, podría no ser más que un mero espejismo electoral.

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