A la crítica al FES realizada por un grupo de académicos y especialistas, se deben añadir las dudas que deja el Informe Financiero del proyecto. Según éste el FES no implicará en régimen un mayor gasto fiscal, no obstante, los supuestos que llevan a dicha conclusión son discutibles y podrían llevar a subestimar el verdadero costo de la iniciativa.
Primero, porque al proyectar la matrícula de educación superior y con ello los perceptores del FES, se omite cualquier impacto de este sobre el acceso a la misma y sobre la decisión de solicitar el beneficio. En efecto, si se está buscando mejorar las condiciones de financiamiento estudiantil, ¿no debiera esperarse un alza en el acceso a este nivel educativo de jóvenes de menor nivel socioeconómico, hoy subrepresentados? Así también, dada la mayor carga futura que deberán soportar los egresados de altos ingresos de acuerdo con el diseño propuesto, ¿no debiera esperarse una reticencia de estos a solicitarlo? En el primer caso, se trata de una omisión que hace subestimar los desembolsos fiscales y, en el segundo, una que lleva a sobreestimar los ingresos y así el costo total de esta iniciativa.
Segundo, el informe financiero calcula los ingresos futuros de los egresados de educación superior a partir de datos históricos, pese a que los ingresos autónomos y el crecimiento esperado del país han caído y la informalidad ha crecido. Con ello nuevamente se podrían estar sobrestimando los ingresos y las contribuciones que los beneficiarios del FES realizarán al Fisco, así como subestimando el costo fiscal de la iniciativa.
Para una correcta evaluación del proyecto en la Comisión de Hacienda y para no repetir los errores del CAE –que terminó costando más de lo que se proyectó originalmente-, el Informe Financiero debiera corregirse incorporando los distintos escenarios plausibles que reflejen los efectos que el FES podría tener sobre las finanzas públicas.
Carta al Director de El Mercurio.-