Trump tiene al mundo en ascuas con sus errĂĄticas polĂticas sobre aranceles a las importaciones. Decisiones de consumo e inversiĂłn en distintas partes se postergan a la espera de mayor claridad sobre los efectos de las sucesivas medidas del Presidente de Estados Unidos. Millones han sufrido pĂ©rdidas patrimoniales como consecuencia de la caĂda de las bolsas en distintos mercados.
MĂĄs que anticipar lo que ocurrirĂĄ los prĂłximos dĂas, por ahora imposible, intentarĂ© interpretar las razones de Trump para hacer lo que ha hecho y las falencias de su razonamiento a la luz de lo que enseña la economĂa.
Su anuncio de imponer âaranceles recĂprocosâ a paĂses cuyo proteccionismo perjudica a EEUU tiene dos efectos directos que dañan la economĂa: aumento de precios e inflaciĂłn y caĂda del Producto (menor PIB mundial y de EEUU en el rango de 1 a 2 puntos anuales, segĂșn distintos bancos de inversiĂłn) e, incluso, posibilidad de una recesiĂłn en ese paĂs y en China por la ineficiencia y aumento de costos por los mayores impuestos a las importaciones.
Pero, adicionalmente, ha causado un efecto indirecto: gran incertidumbre, que se traduce en paralizaciĂłn de inversiones y caĂdas en el valor de los activos. Los efectos directos e indirectos recaen sobre el mundo y Estados Unidos.
ÂżPor quĂ© Trump harĂa esto? La primera razĂłn es una concepciĂłn de suma cero del comercio internacional. De acuerdo con la teorĂa econĂłmica, Ă©ste tiene suma positiva, vale decir dos paĂses que intercambian bienes y servicios pueden verse ambos favorecidos. Trump parece creer que si uno gana, el otro pierde. Es cierto que aun con suma positiva ciertos sectores pueden perder (los trabajadores de la industria automotriz de Detroit, por ejemplo) y si son parte de la base electoral que se quiere favorecer alguien podrĂa verse tentado a tomar estas medidas. Pero el populismo tiene altos costos para el mundo y para
EEUU, como lo estĂĄn demostrando los hechos. Transformar el comercio internacional en un juego de suma negativa, como hace Trump, es un despropĂłsito.
PodrĂa haber una segunda intenciĂłn. La alta deuda de EEUU, alimentada por un dĂ©ficit fiscal de 8% del PIB habrĂa tentado a Trump a licuar esa deuda por la vĂa de una caĂda de las tasas de interĂ©s provocada por sus medidas. Sin embargo, ha sido tal la incertidumbre en los mercados que el dĂłlar y las tasas de interĂ©s no han respondido a esa lĂłgica. Si la idea era que los extranjeros pagaran una parte de los impuestos que necesita Trump para disminuir el dĂ©ficit fiscal, los efectos colaterales del alza de aranceles sobre la actividad econĂłmica llevarĂĄn igualmente a una menor recaudaciĂłn que anularĂa esa ganancia.
Es que el mundo segĂșn Trump no es el mundo real. Proteger sectores industriales tradicionales no tiene sentido cuando la fortaleza de EEUU estĂĄ en la exportaciĂłn de servicios y conocimiento de empresas globales como las siete magnĂficas que explican una parte sustancial del valor bursĂĄtil transado en Wall Street: Google, Apple, Meta, Amazon, Microsoft, Nvidia y Tesla. Trump no puede cambiar la economĂa mundial con una herramienta tan bĂĄsica como los aranceles.
El mercado, la caĂda de Wall Street, ha obligado a Trump a pausar su aumento de aranceles por 90 dĂas. Es de esperar que abandone su plan y se limite a lograr bajas en la protecciĂłn de China y unos pocos paĂses mĂĄs, sin un descalabro de marca mayor.
Columna de Luis LarraĂn, Presidente del Consejo, publicada en el Diario Financiero.-