Reparto en la educación superior

El LĆ­bero

La degradación de las instituciones polĆ­ticas en nuestro paĆ­s durante el gobierno de Gabriel Boric ha redundado en una dura caĆ­da al apoyo popular a la izquierda en Chile. No obstante, en el perĆ­odo final de su mandato el gobierno ha insistido en realizar algunas transformaciones que forman parte de su ideario, sus promesas y su intento de refundar la sociedad chilena.

Entre ellas estĆ” el proyecto de ley que crea un nuevo sistema de financiamiento de la educación superior, que se ha llamado FES. La consigna, siempre hay una en las iniciativas de este gobierno, es eliminar el CAE (CrĆ©dito con Aval del Estado) para crear el FES.

Pero como en otras reformas del gobierno, hay tambiĆ©n una intención encubierta y Ć©sta es dificultar que las universidades privadas que acceden a mecanismos de financiamiento pĆŗblico puedan cobrar a los alumnos. AsĆ­ como lo hicieron en educación escolar quieren eliminar el copago, que para los colegios particulares subvencionados significó en su oportunidad disponer de 500 millones de dólares menos de financiamiento, con graves consecuencias para la calidad de la educación, como se documenta en el libro ā€œReprobado, una dĆ©cada perdida en Educaciónā€ que publicó recientemente Libertad y Desarrollo con la edición de MarĆ­a Paz Arzola y el aporte de expertos como RaĆŗl Figueroa, Harald Beyer, Carlos Williamson, Luz MarĆ­a Budge y Sylvia Eyzaguirre, entre otros.

Ahora, se estima que el fin del copago en educación superior podrĆ­a llegar a restar del orden de 1.000 millones de dólares anuales a las universidades. La gratuidad universitaria ha generado ya un dĆ©ficit superior a los 700 millones de dólares que se verĆ­a aumentado con la aprobación del proyecto del FES. El informe financiero del proyecto, elaborado por la Dirección de Presupuesto del Ministerio de Hacienda, permite estimar que el sistema de financiamiento es al menos 900 millones de dólares anuales mĆ”s caro que el actual.

Como se sabe, esta danza de millones disfrazada una vez mĆ”s con atuendo de gratuidad, siempre la tiene que pagar alguien. La creatividad que exhiben quienes nos gobiernan cuando se trata de allegar recursos para financiar sus proyectos los llevó en este caso a proponer un sistema de reparto, a la usanza de la previsión, para financiar la educación superior. El mecanismo elegido es un impuesto que tendrĆ”n que pagar los profesionales egresados de las universidades, para cubrir el costo de quienes en ese momento estĆ©n cursando la educación superior. Este tributo, inĆ©dito en el mundo segĆŗn nuestro conocimiento, es un verdadero impuesto a la ilustración, nuevo invento del gobierno del Presidente Boric.

Lo peor es que su diseƱo permite que alguien que proviene de una familia de escasos recursos y fruto de su esfuerzo ha logrado obtener buenos ingresos, pague mĆ”s de lo que costó su carrera, y que ese dinero sirva para costear los estudios de una persona de familia acomodada, cuyo aporte a la sociedad es incierto mientras no termine su carrera. AsĆ­ como en pensiones de reparto los que trabajan tienen que costear las pensiones de quienes no necesariamente lo hicieron; en educación superior los que coronan sus estudios con un tĆ­tulo y obtienen ingresos a partir de ello serĆ”n gravados con un impuesto para financiar a alumnos que no necesariamente estudian. Esta verdadera sociedad del demĆ©rito que fomenta este gobierno introduce los peores incentivos para el progreso de los paĆ­ses. ĀæPodemos extraƱarnos entonces de la merma en la capacidad de crecimiento de la economĆ­a chilena?

Por Ćŗltimo, vale la pena seƱalar que se aprovecha una situación que es popular, cual es condonar deudas, para intervenir un sistema e introducir nuevos impuestos. Si quieren condonación al CAE tendrĆ”n que aceptar nuevos impuestos a los profesionales. Se parece mucho a: ā€œsi quieren un aumento de las pensiones actuales tendrĆ”n que aceptar un nuevo impuesto a los trabajadoresā€. La izquierda pretende introducir este nuevo patrón para transformar a Chile en un paĆ­s socialista. La derecha tiene mayorĆ­a en el paĆ­s para evitarlo.

Tags:

otras publicaciones

El Mercurio

El LĆ­bero

La Tercera