Nuestro sistema polĆtico parece cada vez mĆ”s desprestigiado. Ya casi ni se habla de polĆtica. La agenda pĆŗblica se encuentra cooptada en su totalidad por el escĆ”ndalo judicial y la sórdida trama del Caso Audios. Mientras tanto, a menos de un mes de las elecciones municipales y regionales, los candidatos, a contracorriente, intentan proyectar sus mensajes de campaƱa; sin embargo, el foco ciudadano estĆ” puesto en otro tipo de mensajes: impĆŗdicos whatsapps que se filtran de manera permanente en la prensa, abonando poco a poco al torrente de una hemorragia que pareciera de nunca acabar.
En esta autĆ©ntica sangrĆa, la oposición comienza a mostrar signos de anemia. Sin fuerza, paralizada, a ratos errĆ”tica y un tanto desconcertada. Si no, valga revisitar ese curioso intento de acusación constitucional a Boric que duró menos de 24 horas.
No se trata de caer en la tentación de una autoflagelación inconducente, sino de constatar la situación real en la que la oposición se encuentra.
A pesar de que la evidencia internacional muestra que el āoposicionismoā es una estrategia polĆtica predominante y eficaz en ciclos electorales ācomo ha documentado el politólogo Gerardo Munck, quien seƱala que, desde el fin del superciclo de los commodities en AmĆ©rica Latina, 7 de cada 10 elecciones presidenciales desde 2015 han sido ganadas por la oposiciónā, la mĆ”s reciente encuesta del Centro de Estudios PĆŗblicos revela que no estĆ” claro si, en las elecciones municipales del próximo 26 y 27 de octubre, los votantes optarĆ”n masivamente por un voto de castigo contra el Gobierno
El escenario mostrado por la encuesta serĆa el siguiente: un 14% de los encuestados reconoce que su inclinación es votar por un candidato del oficialismo, y solo un 13% indica que espera hacerlo por un candidato de la oposición. Por supuesto que una amplia mayorĆa, equivalente a un 53%, no estĆ” segura o no tiene clara su intención de voto.
Estas cifras son especialmente preocupantes para la oposición. Un simple ejercicio matemĆ”tico muestra que, si el rechazo a la forma en que el presidente Boric conduce el gobierno, expresado en la misma encuesta, es de 54%, pero quienes planean votar por un candidato de la oposición son solo un 13%, el discurso opositor estarĆa llegando de manera nĆtida a tan solo 1 de cada 4 electores que desaprueba al Presidente.
Es cierto que la decisión municipal es menos ideológica y mĆ”s centrada en las caracterĆsticas individuales de los candidatos, pero de todos modos parece ser un nivel de capitalización electoral muy por debajo de lo esperado.
ĀæQuĆ© pasa con ese otro 75% de electores que desaprueba a Boric pero no estĆ” seguro de votar por un candidato de oposición? Esa es la gran llave que podrĆa determinar quiĆ©n resultarĆ” triunfador o derrotado en la próxima elección municipal y regional.
Seguramente, un porcentaje significativo de estos electores se volcarĆ” hacia candidaturas independientes. Oferta hay: el 44% de los candidatos a alcaldes que figurarĆ”n en la papeleta serĆ”n candidatos independientes fuera de pacto. Cabe recordar que el āindependentismo municipalā ya es la primera fuerza polĆtica medida en nĆŗmero de alcaldĆas del paĆs, puesto que 105 de los 345 municipios tienen un alcalde independiente.
Es sabido que todo proyecto polĆtico requiere liderazgos, ideas e instituciones. Resulta evidente que los partidos de oposición no atraviesan su mejor momento. En la misma encuesta del CEP, ninguno de Ć©stos tiene mĆ”s de un 5% de adhesión, aunque el panorama es igualmente paupĆ©rrimo para las colectividades oficialistas, con la salvedad de que al menos ellos cuentan con la fuerza que otorga estar en un Gobierno que, de manera invariable, conserva su base de apoyo del 30%.
Entonces, ante una institucionalidad opositora deteriorada, lo que Ćŗnicamente le queda al sector es aferrarse a sus ideas y liderazgos. En este plano, la situación es un poco mĆ”s esperanzadora. Especialmente Evelyn Matthei, y hoy en menor medida JosĆ© Antonio Kast, continĆŗan siendo referencias importantes para el electorado. A su vez, las ideas de derecha siguen haciendo sentido a una porción mayoritaria de la ciudadanĆa: seguridad, orden, progreso y mĆ©rito, entre otras.
De hecho, la Ćŗnica noticia positiva de la encuesta CEP para la oposición es que el octubrismo va en franco retroceso: 50% de los encuestados considera que el estallido social fue malo o muy malo para el paĆs y el apoyo a las manifestaciones de octubre de 2019 pasó desde un 55% en esa fecha a un 23% en la actualidad.
Por lo mismo, parece importante edificar un cortafuego para que la afectación a personajes ligados al sector en escÔndalos judiciales y otras polémicas no comprometa lo mÔs importante: el ideario del sector.
En polĆtica, la Ćŗnica derrota definitiva ocurre cuando se renuncia a las ideas por las que se luchó. Las personas pasan, los escĆ”ndalos se olvidan. Lo que perdura son las ideas.
Columna de Jorge RamĆrez, Investigador del Programa PolĆtico, publicada en Ex-Ante.-