En su reforma de pensiones, el Gobierno pretende instalar un único administrador de cuentas (ya sea estatal o licitado a privados), pese a que no ha demostrado cuál sería el beneficio de ese modelo. Quisiera mostrar uno de sus costos.
Hace varias semanas reservé hora en el Registro Civil (administrador único estatal) para renovar mi cédula de identidad. Llegué diez minutos antes, pero me atendieron con más de una hora de retraso. Como yo, había varios a los que no se les respetó su hora de reserva, incluida gente de la tercera edad. No hubo explicaciones del porqué del atraso.
Esta anécdota muestra cómo la caída en la calidad de la atención en servicios donde no existen proveedores alternativos es real, mientras eventuales menores comisiones derivadas de supuestas economías de escala no explotadas son solo una promesa. De manera similar, el seguro social propuesto promete, pero no asegura, mejores pensiones.
Espero que las indicaciones que el Gobierno ingresará al proyecto pasen de las buenas intenciones a medidas concretas para mejorar las pensiones y el servicio que reciben los cotizantes.
Carta de Pablo Eguiguren, Director de Políticas Públicas, publicada en El Mercurio.-