El peor desempeƱo en la historia de la medición en 2° medio y un retroceso de varios aƱos en 4° bĆ”sico fueron los principales resultados del Simce 2022. Sin embargo, pareciera que la preocupación por el crĆtico momento por el que atraviesa el sistema escolar duró tan solo unos dĆas y ya fue desplazada de la agenda. Pero todavĆa hay mĆ”s que analizar.
Un caso clave es el de los 117 colegios que desde 2016 exhiben un desempeƱo en nivel "insuficiente" y que en 2022 registran un alza promedio en sus puntajes. Si bien el gobierno rĆ”pidamente la atribuyó a la supuesta eliminación de las consecuencias de dicha medición -cosa que no es tal, pues requerirĆa de cambios legales-, al analizar la información disponible la explicación parece ser justamente al revĆ©s: que los mecanismos de apoyo y de presión que contempla el Sistema de Aseguramiento de la Calidad -incluidas las sanciones- podrĆan estar dando frutos.
Ello, porque la mejora exhibida por estas escuelas no es inédita. Desde 2010 estas se caracterizan por la poca estabilidad en sus resultados, mejorando un año, cayendo al siguiente y asà sucesivamente. Pero a partir de 2016, se observa una reducción del número que no mejora en ninguna de sus pruebas, lo que coincide con el inicio de la clasificación de escuelas por parte de la Agencia de la Calidad, en una tendencia que se reafirma en 2022.
Con todo, hay que mirar con mĆ”s detalle. El 15% de los establecimientos de mal desempeƱo reiterado aumentaron sus puntajes en las cuatro mediciones realizadas desde 2016 y 50% exhibe alzas en tres de ellas, lo que podrĆa indicar algĆŗn cambio positivo en su gestión. En cambio, 41 escuelas no presentan una trayectoria de mejoras sostenidas y no sabemos si cuentan con las capacidades para alcanzar el estĆ”ndar requerido. En 2022, Ć©stas recibĆan casi 18 mil estudiantes (0,49% de la matrĆcula nacional), 85% son estatales y 70% tenĆan menos de 500 alumnos, nĆŗmero que parece abordable para la reubicación de sus estudiantes frente a una eventual pĆ©rdida del reconocimiento oficial. MĆ”s aĆŗn, casi todas estĆ”n ubicadas en zonas urbanas, e incluso en ciudades grandes como Santiago y ValparaĆso, donde es mĆ”s plausible encontrar alternativas de mejor calidad.
El sistema escolar atraviesa una crisis que requiere de acciones de amplio alcance. Pero si hay que partir por algo, son estas escuelas, las que sistemĆ”ticamente incumplen los estĆ”ndares mĆnimos de calidad que fija el Estado. Ćstas defraudan a miles de familias y al final del dĆa representan una amenaza para el futuro de sus estudiantes, quienes no estĆ”n recibiendo la educación de calidad que como sociedad hemos acordado se debe garantizar. Urge examinar lo que ocurre al interior de esos establecimientos y, si la situación lo amerita, no dejar pasar mĆ”s tiempo para tomar las medidas que contiene la legislación. Pueden llegar a ser sanciones drĆ”sticas, pero van en favor de los estudiantes, que deben ser la prioridad.
Columna de MarĆa Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social, publicada en La Tercera.-Ā