Sueño de la representación: aquí no está

Al comienzo del proceso constitucional, una de las banderas que se enarbolaban era la de la efectiva representación de las regiones en la nueva Constitución. Así se abrió paso a una serie de normas que a primera vista venían a consagrar la descentralización y la representación, en instancias de que, en realidad, solamente terminaban por crear un aparataje burocrático inabarcable para el ciudadano chileno de a pie (considerando que deberán coexistir autonomías regionales, comunales e indígenas, sin una delimitación clara de competencias).

Con ello, otra de las novedades que trajo la propuesta fue el órgano que vendría a reemplazar al actual Senado y a proponer un efectivo modelo de representación regional: la Cámara de las Regiones. ¿Qué ocurre cuando vemos las normas a las que queda sujeto dicho órgano? Un legislador que encuentra un acotado listado de temas en los cuales puede intervenir -que, por lo demás, tienen una restringida redacción- y que, si quiere intervenir en otros asuntos, debe someterlo a la aprobación de sus integrantes y, de aprobarse, encuentra un plazo de tan solo 60 días para poder elaborar su propuesta.

Al momento de analizar la propuesta de la Convención Constitucional es necesario mirar el espectro completo, considerar que el nuevo legislador no es el que hoy conocemos y que la institucionalidad no volverá a ser la misma. La letra chica de esta propuesta termina por tener mucho más peso cuando se lee con detención. Por lo mismo, si usted quería una efectiva representación, déjeme decirle que aquí no está.

 

Carta de Bernardita Valdés, Abogada del Programa Legislativo, publicada en La Tercera.-