La Invención de Marcel

Mario Marcel tiene una tarea difícil, debe conducir la política económica enfrentando un cuadro complejo: inflación anual sobre el 9% después del guarismo de marzo (el mayor en veintiocho años) y déficit de cuenta corriente de 8% del PIB, lo cual requiere un ajuste monetario que contraerá la economía (crecería apenas 1% el 2022) impactando a los hogares de chilenos ya golpeados por la inflación.

Según el Banco Central la inversión caería un 3,8% durante el 2022, afectada por la incertidumbre en los mercados nacionales a raíz de las extremas propuestas que está aprobando la Convención Constitucional, por las actuaciones del propio gobierno que dificultan las labores de producción y por el populismo rampante que campea en el Congreso, que amenaza con aprobar el quinto retiro desde los fondos de pensiones con consecuencias desastrosas para la inflación y el mercado de capitales. Como si esto fuera poco, hay incertidumbre a nivel mundial por la invasión a Ucrania y aumentos en los precios de combustibles y granos.

Para ayudar a Marcel en el cumplimiento de su difícil misión uno esperaría que el liderazgo del Presidente Boric se empleara para moderar los afanes de los convencionales que integran su coalición, en materia de derechos de propiedad u orden público, por ejemplo; pero el Presidente se queda en declaraciones retóricas sin influir realmente en la Convención. Sus palabras etéreas y sus actuaciones ciudadanas parecen destinadas a representar un papel en una película o documental y no a conducir verdaderamente el país. Varios analistas han dicho que el futuro de su gobierno está indisolublemente ligado al de la Convención Constitucional, pero él no parece caer en cuenta de ello.

Las actuaciones del propio gobierno están marcadas por un afán identitario, cuando no revanchista, que lo inunda todo. Falla en materia de orden público porque no está dispuesto a enfrentar a grupos de interés al interior de su coalición que exigen impunidad para sus delitos en la Macrozona Sur, en el centro de Santiago y a lo largo del país. Con esa política no logrará las condiciones mínimas para que las empresas puedan producir en paz, desde luego en la Araucanía y varios otros lugares. Muchas de las nuevas autoridades regionales, además, son renuentes a la aprobación de proyectos e incluso los paralizan, apoyados por la alcaldesa, como el caso de una inversión inmobiliaria de 300 millones de dólares y 1800 departamentos en Ñuñoa que crearía 1.300 empleos. Destacados economistas han señalado que el principal problema de la economía chilena hoy es de oferta más que de demanda y nada favorece la oferta. El plan de Marcel por 3.700 millones de dólares es de mitigación, pero no de reactivación.

El actuar populista del Congreso amenaza con un nuevo retiro desde los fondos de pensiones, aumentando el daño a las familias que desean comprar una vivienda y que han visto triplicarse las tasas de interés de créditos hipotecarios, alejando el sueño de la vivienda propia. En el intertanto, la Convención Constitucional quiere dar iniciativa de ley en materia de gasto público a la poderosa cámara de diputados que se incuba allí.

Así las cosas, la tarea de Marcel es titánica. En la novela “La Invención de Morel” de Bioy Casares, el protagonista inventa una máquina capaz de recrear la realidad capturando las almas de las personas mediante una grabación. Pero, para mal de Marcel, se trata de literatura fantástica. Si se aprueba estos días el quinto retiro el ministro de Hacienda navegará en esas aguas.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en el Diario Financiero.-