Hay una marcada mayorĂa ciudadana que quiere que los trabajadores sean dueños de sus fondos previsionales. La duda sobre si la propiedad sobre esos fondos sobrevivirá se ha instalado en el centro del debate de la reforma previsional del Presidente Boric y de las propuestas que se están trabajando en la ConvenciĂłn Constitucional. Alertas sobre “manotazos” a los ahorros acumulados y acusaciones de fake-news se cruzan con las promesas de pensiones dignas.
Desde una realidad en que los trabajadores son dueños de sus fondos, que incluso son heredables en caso de que el afiliado fallezca, en que nadie puede tocar lo ahorrado por un trabajador y en que el componente solidario de nuestro sistema de seguridad se financia Ăntegramente con impuestos generales, polĂticamente ya está perfectamente dibujada la amenaza de control polĂtico de los fondos previsionales.
El Presidente, sin embargo, ha sido enfático en asegurar que “lo que han ahorrado los trabajadores es de ellos y eso se va a mantener”.
Resulta difĂcil visualizar cĂłmo aquello es compatible con una reforma que termine con las cotizaciones a las actuales AFP. Recordemos que hoy ellas solo cobran una comisiĂłn a quienes están cotizando -se encuentran con una trabajo formal- y no a la totalidad de los afiliados. De los 11.360.000 afiliados, solo les cobra una comisiĂłn mensual a los casi 6 millones de cotizantes. Entonces a futuro, ÂżcĂłmo se financiará la administraciĂłn de los fondos si las administradoras ya no recibirán nuevas cotizaciones? ÂżSe les permitirá cobrar una comisiĂłn en funciĂłn de los fondos acumulados? ÂżA todos por igual? ÂżDistinto por saldo en la cuenta de ahorro? ÂżHabrá que pagar dos comisiones? ÂżUna que administra los ahorros previos y otra por la administraciĂłn del fondo colectivo nuevo?
ÂżSe puede descartar que el gobierno deje extinguirse las AFP para que las personas trasladen “voluntariamente” sus fondos acumulados a este nuevo fondo colectivo? No. En este caso no se podrĂa hablar ni de expropiaciĂłn ni de manotazo, sino que de “muerte natural” de la propiedad de los fondos al verse los afiliados obligados migrara con sus ahorros al fondo colectivo.
ÂżEn cuanto a dicho fondo de ahorro colectivo, es compatible con que los trabajadores sean propietarios de sus fondos aportados? DifĂcil.
Si bien no se conocen detalles de los beneficios que se pagarĂan con los recursos de este fondo colectivo, su creaciĂłn apunta a pagar pensiones por sobre lo ahorrado a quienes han ahorrado menos y por tanto, pensiones más bajas a quienes han ahorrado más que el promedio. En consecuencia, el trabajador no es dueño de lo que ahorra. Al menos la mitad de los cotizantes recibirán menos de lo que aportan.
A ello se suma la amenaza de control polĂtico sobre los fondos. Ésta tambiĂ©n viene desde la ConvenciĂłn Constitucional. De acuerdo a lo que se está discutiendo, la futura Cámara de Diputados y Diputadas podrá modificar -por mayorĂa simple- el sistema de seguridad social, sin requerir siquiera el patrocinio del Ejecutivo. Es decir, se termina con la iniciativa presidencial exclusiva en esta materia y con la aprobaciĂłn por quorum calificado por parte del Congreso. Si se aprueba la reforma previsional que ha planteado la actual administraciĂłn y se aumenta la cotizaciĂłn para este fondo colectivo a un 18% de las remuneraciones, ello implica que al año se recaudarĂa cerca de US$ 16 mil millones. Recursos cuyo destino quedará a merced de una mayorĂa simple de parlamentarios. El riesgo está a la vista, salvo de los que prefieran no ver.
Vale la pena tener presente que de los 15 Ăłrganos autĂłnomos cuya incorporaciĂłn a la ConstituciĂłn se está discutiendo, ninguno tiene por objeto la administraciĂłn de los ahorros previsionales. La reforma previsional presentada durante el segundo mandato de la presidenta Bachelet se hacĂa cargo de la importancia de blindar la administraciĂłn de los fondos previsionales de las mayorĂas polĂticas de turno. En dicho proyecto junto con crear un fondo de ahorro colectivo se creaba tambiĂ©n un Ăłrgano autĂłnomo de rango constitucional que velaba por la correcta administraciĂłn de los recursos. Nada de esto está presente en la discusiĂłn constitucional actual.
En resumen, no solo está amenazada directamente la propiedad de los fondos ya acumulados por los trabajadores y, desde luego, de sus futuras cotizaciones, sino que tambiĂ©n se está pavimentando el camino para el control polĂtico de los fondos, sin cortapisas ni freno alguno.
En este contexto, supongo que aquella promesa de entregarles a los trabajadores un “vale por”, tĂ©cnicamente llamadas “cuentas nocionales” en las que nocionalmente se reconocerĂan los ahorros individuales, viene a quedar finalmente en evidencia como una promesa vacĂa y mal gusto a los trabajadores.
Superada quedará la discusiĂłn de si los ahorros de un trabajador son suyos o se los darán a otro, pues la realidad es que los fondos previsionales simplemente no serĂan de ningĂşn trabajador.
Columna de Bettina Horts, Directora Ejecutiva, publicada El Mercurio.-