La falta de cooperación y la Convención

La Constitución es la norma fundamental que debe regir a la nación toda y que, por lo tanto, debe ser capaz de amparar a todas las sensibilidades políticas en orden a lograr un correcto funcionamiento de una sociedad democrática. Sin perjuicio de esto, a lo largo de las votaciones que se han efectuado en este último tiempo, nos hemos encontrado con ideas con contenido positivo y enriquecedor, que encuentran como paredón las rencillas políticas por imponer ideologías que no aportan, sino que rompen la armonía y el diálogo que debe primar en el proceso que estamos viviendo.

Pareciera ser que los convencionales han olvidado el objetivo final de todo el aparataje que se ha desplegado en este proceso histórico. Pareciera ser que han olvidado que la propuesta de nuevo texto constitucional debe ser ratificado por el país completo y que, quien no se sienta representado por ella, simplemente no optará por aprobar.

En esta línea, es fundamental que la tónica de la discusión se oriente a generar los acuerdos necesarios para transversalizar las posturas y no continúe arrinconando las buenas propuestas solamente por no venir de los sectores afines. La cooperación entre todas las sensibilidades políticas es la verdadera clave de cara al resultado del proceso constituyente. El resto es música.

 

Carta de Bernardita Valdés, Programa Legislativo, publicada en el Diario Financiero.-