En medio de la frustrada visita de la ministra del Interior Izkia Siches a La AraucanĂa, ella se refiriĂł a “las demandas de presos polĂticos mapuche”. Es grave que tan alta autoridad de una democracia utilice esos tĂ©rminos porque, desde luego, en una democracia no hay presos polĂticos, a nadie se le encarcela por sus ideas o su militancia. En su auxilio acudiĂł el ministro de la Presidencia, Giorgio Jackson, y sus expresiones fueron confusas. Dijo que ha existido y se ha repetido histĂłricamente la prisiĂłn polĂtica hacia mapuches. Con ello agravia a otro poder del Estado, el Judicial, pues tendrĂan que haber sido los tribunales los que decretaron prisiĂłn polĂtica y las fiscalĂas las que persiguieron judicialmente a estos compatriotas. Un nivel de imprecisiĂłn y confusiĂłn que no se condice con la investidura de los ministros aludidos y la responsabilidad que tienen frente a la sociedad.
Ha tenido que ser una autoridad de menor rango, el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, quien ha acudido en auxilio de los ministros para poner las cosas en su lugar. Dijo que en Chile no hay presos polĂticos y que quienes están detenidos lo están por delitos tipificados en el cĂłdigo penal y han sido juzgados y condenados por los tribunales competentes o están en prisiĂłn preventiva de acuerdo a la ley. Una clarificaciĂłn indispensable; los ministros tienen que entender que ya no están en campaña, sino que detentan cargos que exigen seriedad en las declaraciones y actuaciones. No puede pedirse a los ciudadanos de a pie que cumplan la ley si las autoridades son equĂvocas en relaciĂłn al acatamiento de la legalidad vigente.
La ministra Siches y el ministro Jackson pretenden, suponemos, reforzar un concepto polĂtico que está en juego hoy en el paĂs debido a la labor de la ConvenciĂłn Constitucional. En el proyecto de ConstituciĂłn que se elabora, las mayorĂas imperantes están proponiendo una sociedad estamental, en la cual los pueblos indĂgenas tendrán, por esa sola condiciĂłn, ventajas de todo orden frente a quienes no integran esos grupos. El relato necesario para justificar esa discriminaciĂłn supone acreditar un daño que lo justifique. Pero esa no es funciĂłn de los ministros aludidos; ellos deben hablar con la verdad y atenerse a los hechos, como el subsecretario Monsalve.
Y los hechos dicen, de acuerdo a un informe del Observatorio Judicial, que de las causas ingresadas entre 2018 y 2020 por delitos de violencia en la Macrozona Sur solamente un 3% concluyĂł en una sentencia condenatoria. Apenas un 26,7% de ellas cuenta con un imputado conocido y un porcentaje superior al 40% no se sigue tramitando, ya sea porque han sido archivadas provisionalmente o se ha tomado la decisiĂłn de no perseverar. Lo que hay entonces, más que presos polĂticos mapuche, es impunidad frente a la violencia en la Macrozona Sur.
Columna de Luis LarraĂn, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-Â