Por dónde equivocarse

Para quienes aún no han decidido su voto quiero compartir una reflexión. Si no está entusiasmado con los candidatos, pero sí interesado por el futuro del país y su familia quizás debiera votar. La pregunta relevante es: por dónde es más grave equivocarse.

Algunos deportes ayudan en ese ejercicio. Es distinto errarle por la izquierda que por la derecha y no siempre es mejor errar por el mismo lado. Depende de cómo queda uno ubicado para la próxima jugada; en cuál caso el error es menos grave y lo más importante: ojalá nunca sea irreparable.

En el caso de Gabriel Boric, su corrección del programa no aclaró si los fondos de pensiones serán heredables. Sus asesores dicen que es seguridad social y no propiedad privada. Él en TVN dijo que las rentas vitalicias serían heredables (lo que es un error, no lo son, la pregunta era para los retiros programados y Boric no entiende la diferencia). Sería grave que no fueran heredables. En el caso de salud, dejó claro que no habrá Isapres, todos tendríamos que cotizar en Fonasa. Pero nadie le puede prohibir a un rico que tome un seguro privado; cierto, a un rico, ¿pero alguien de clase media puede darse el lujo de pagar dos seguros?

En materia de orden público, Boric aprueba las barricadas, discrepa de estados de excepción en la Araucanía y lamenta la decisión de la Corte Penal Internacional que desechó enjuiciar al gobierno. Planteó la refundación de Carabineros y no ha desmentido a Jackson que dice que el titular del derecho de propiedad tendrá que dialogar con el derecho a la vivienda de su arrendatario o el que se tome su propiedad.

En materia de democracia, Boric ha manifestado su apoyo irrestricto a la convención constitucional, que podría intentar cambiar el período presidencial, eliminar una cámara o lo que se le ocurra. La mayoría de los convencionales se negó a acordar que se respetaran plazos y escaños de las últimas elecciones. Sería grave equivocarse y no poder rectificar en cuatro años más.

Errar con Kast tiene otras complejidades. Se le objeta por ser demasiado conservador y podría haber un atraso en el ritmo en que el país avance hacia una sociedad más liberal. También se considera que es muy duro en materia de orden público y podría haber protestas contra su gobierno, aunque es difícil que la paz social se vea más alterada que durante el actual gobierno. Problemas, pero nada desconocido.

Avanzar más lento en derechos sociales puede causar descontento; aunque será favorable para los equilibrios fiscales, la deuda pública y la inflación, de modo que el balance no es claro. Y en materia constitucional, más que un enfrentamiento entre poderes (la convención no lo es) lo que podría ocurrir es una moderación de los nada moderados cambios que se debaten en la convención. En verdad, parece más grave equivocarse con Boric.

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-