SÍ, PERO NO; NO, PERO SÍ …DEPENDE

¿Publicidad engañosa? ¿Confundir para reinar? ¿Le hace el quite al bulto? ¿No está de acuerdo con lo que piensa? ¿Interés propio sobre el general? ¿Showman/woman frustrado(a)? Posiblemente todas las anteriores, pero, sobre todo, gran incoherencia y muy poca convicción.

Diversos políticos nos dicen que necesitamos más participación ciudadana y que la voz del pueblo y de los territorios deben ser escuchadas. Pero ¿qué voz? Porque la expresada en la consulta ciudadana en La Araucanía, para mantener el estado de excepción constitucional en la zona, no les gustó tanto a los promotores de la democracia inclusiva. Esto me recordó esos “memes”, que circulan en redes sociales, en que un grupo le pregunta a otro “¿Queremos más participación ciudadana? ¡Sí! ¿De todos? ¡Si! ¡Bueno, en realidad, no, depende! ¿De qué? ¡Del resultado!”.  

Desagraciadamente, el episodio no es aislado. La contradicción e incoherencia se han vuelto la tónica y en periodos electorales la cuestión se hace aún más manifiesta ¿Cuántas veces nos han dicho que hay que acercar la política a la ciudadanía para atender nuestras urgencias y necesidades? ¿Cuánto nos repiten que la dignidad de las personas es una prioridad; que los niños y adolescentes merecen nuestra mayor atención y que para recuperar la confianza en las instituciones son necesarias grandes transformaciones y comenzar a librarnos de quienes las entrampan?

¿Y qué recibimos? Políticos que, sin mayor vergüenza, presionan, corren y vuelan para que, contra viento y marea, la Comisión Mixta resuelva, ahora ya, sobre el cuarto retiro de los fondos de pensiones ¿por qué? Porque sucede que, si se pasa la vieja, también se pierde el beneficio electoral asociado ¿o usted creía que el diputado Díaz corría por usted? ¿Correrá igual tras la segunda vuelta si esto no está resuelto? Que las pensiones actuales se vean mermadas producto de la caída del Fondo E, que usted tenga o no una vejez más digna o que siga subiendo la inflación no es tema para estos impúdicos velocistas.

¿Usted los ve correr, con igual premura, por mejorar las pensiones, para actualizar la legislación sobre sala cuna, para mejorar el FONASA o por una mejor educación pública? ¡En este último caso, y con su negativa a someter a los docentes a evaluaciones, la perjudicaron! ¿Cuánta dignidad para los niños y cuánta para el colegio de profesores?

Otros llegan hasta el absurdo de justificar el voto a favor del cuarto retiro de los fondos de pensiones ¡para tener pensiones dignas! ¡sin pudor! Al respecto, mis sinceros reconocimientos a la senadora Goic y a los senadores de Chile Vamos que, lejos de “entrampar las transformaciones”, como se dice, rechazaron la idea de legislar con coraje y valentía, velando por nuestro interés, y no por el propio, y siguiendo las recomendaciones de los organismos técnicos.

Política de calidad, nos dicen y nos ofrecen ¿Y qué vemos? A parlamentarios que buscan reelegirse denigrando su oficio y a las instituciones. El diputado Naranjo, jugando al filibustero, habló por 15 horas en la Cámara para decir nada y no orientó su acción a atender el bien público, sino que el bien particular de otro de los “artistas de la noche” (con respeto a los artistas), Giorgio Jackson. Claro, porque Jackson necesitaba que alguien “hiciera hora” para que pudiera llegar a aprobar una infundada acusación contra el Presidente de la República. Una vez más, buscaban derrocarlo, despreciando la legítima voluntad popular que se manifestó en las urnas hace unos años. Pero nos dicen que defienden la democracia. Sin embargo, parece que solo la defienden cuando los resultados electorales les favorecen o cuando se trata de Nicaragua. Cuando no ¡todas las formas de lucha! Y el “héroe de la verborrea”, en vez de recibir el escarnio de políticos que, suponíamos de mayor altura dado los cargos a los que postulan, recibió una recompensa. Yasna Provoste le ofreció una vocería en su comando, la que se dio el lujo de rechazar. Y es que a mí al menos me quedó bastante claro para quien trabaja el locuaz diputado.

Boric nos dice que merecemos viviendas dignas. Pero en realidad, depende. Porque si se toman su casa, nos dice Gabriel, el “ocupa” es más digno que usted que ahorró e hizo el esfuerzo para tener una casa propia. Usted, que es entonces menos digno, deberá esperar a que el Estado le resuelva el problema habitacional al “ocupa” (sí, el mismo Estado que lleva más de 10 años sin modificar la legislación sobre pensiones y salud).

Ya está bueno de la política tipo meme. Nos vamos a farrear el país si seguimos así. Tenemos una oportunidad, el próximo domingo, con nuestro voto. No la desperdicie.

Columna Natalia González, Directora de Asuntos Jurídicos y Legislativos, publicada El Mercurio.-