Ese es el contexto en que asumirÔ el próximo gobierno. Es por ello fundamental que los candidatos elijan propuestas realistas y establezcan objetivos lo mÔs concretos posibles, de manera de otorgar a las comunidades educativas la claridad y estabilidad que se ha perdido en el último tiempo y que les permita enfocarse en lo pedagógico.
JosĆ© Antonio Kast ha presentado un programa mĆ”s bien general, con el que busca promover principios valiosos que hoy estĆ”n especialmente amenazados, como es el derecho a la educación y la libertad de enseƱanza, de lo que se deduce que no introducirĆ” mĆ”s reformas estructurales que estresen el sistema, sino que, al contrario, buscarĆ” generar mayor confianza en las escuelas y reforzar el rol de los padres y la familia. Su desafĆo estĆ” en aterrizar de quĆ© manera pretende lograr esos fines, asĆ como en abandonar la pretensión de retroceder abruptamente en reformas que ya se estĆ”n implementando y que difĆcilmente se podrĆ”n echar atrĆ”s sin dejar damnificados.
Gabriel Boric, en cambio, propone profundizar las leyes aprobadas en los Ćŗltimos aƱos, asĆ como los principios que las sustentaron, otorgando un rol preponderante al Estado y exigiendo la billetera fiscal a niveles ilusorios. Si no quiere crear falsas expectativas ni estresar al sistema, serĆa conveniente reconocer desde ya los lĆmites de la capacidad estatal, transparentar los costos de sus propuestas y definir en cuĆ”les de ellas se enfocarĆ”, pues no serĆ” posible -ni deseable- avanzar simultĆ”neamente en todas. Adicionalmente, debiera comprometerse y aclarar ciertas ambigüedades, como cuĆ”l serĆ” el tratamiento que su eventual gobierno darĆ” a la educación particular subvencionada, que a pesar de ser la preferida por las familias chilenas y a la que asisten mĆ”s de la mitad de los estudiantes del paĆs, su sector polĆtico constantemente ha buscado suprimir.
Es claro que ambos candidatos tienen visiones muy distintas de lo que puede y debe hacer el Estado en educación, asà como del rol de las familias y el sector privado. Con todo, en esta oportunidad lo que se requiere es una mirada de largo plazo y un programa acotado, que defina con claridad las prioridades y que otorgue seguridad a las familias y los establecimientos que éstas elijan. Ya han sido muchos años de albergar batallas ajenas, lo que se necesita hoy es confianza, apoyo y certezas.
Columna de MarĆa Paz Arzola, Coordinadora del Programa Social, publicada en La Tercera.- Ā