Primarias y Secundarias

La Democracia Cristiana inició la carrera presidencial en Unidad Constituyente al realizar una elección primaria el 24 de enero de este año entre sus militantes. Allí, la senadora Ximena Rincón derrotó al ex ministro Alberto Undurraga, resultando elegida por la mayoría de los 27.000 que concurrieron a votar. La semana siguiente el PPD, convocando la mitad de militantes que la DC, eligió como candidato a Heraldo Muñoz quien se impuso a Francisco Vidal. El Partido Socialista, en cambio, decidió su candidata de una manera distinta. Desde Naciones Unidas llegó a Chile Paula Narváez, ungida por Michelle Bachelet para ser la abanderada de su partido. Carlos Maldonado, presidente del Partido Radical, señalaba a quien quisiera oírlo que aspiraba a representar a su partido en una primaria de Unidad Constituyente.

Pero este proceso competitivo para designar al candidato presidencial de la centroizquierda se vio interrumpido de manera brutal por dos hechos. El primero fue que la pobre actuación de la DC en las elecciones constituyentes provocó un golpe al interior de ese partido. Su presidente Fuad Chahín fue defenestrado para ceder su cargo a Carmen Frei y Ximena Rincón se quedó sin apoyos internos a su candidatura elegida por las bases ante el embate de la presidenta del Senado, Yasna Provoste. La senadora por Atacama había sido aleonada por el impulso que le daba el protagonismo en la concesión de ayudas sociales a los afectados por la pandemia, protagonismo que le facilitó el gobierno agobiado por sus propios problemas políticos internos.

El segundo hecho fue la objetable maniobra del Partido Socialista, quien bajo la conducción de Álvaro Elizalde dejó primero en el camino a Heraldo Muñoz que renunció en favor de Paula Narváez y luego intentó sacar de carrera a la DC al negociar con el Partido Comunista y el Frente Amplio para integrarse a la primaria legal que realizaría el pacto Apruebo-Dignidad, abandonando la coalición Unidad Constituyente. La movida del PS no resultó porque el PC, sin arrugarse, objetó que la candidatura socialista fuera apoyada por neoliberales como Heraldo (bienvenido) y la primaria legal finalmente la integraron sólo Daniel Jadue y Gabriel Boric.

Lo demás es historia conocida. Boric ganó la primaria con un millón de votos, su pacto superó a la centroderecha, que reunió un millón 300 mil votos y ungió a Sebastián Sichel por una clara mayoría. Ambos ganadores son favoritos para las elecciones presidenciales y Unidad Constituyente se quedó sin competir, afectada por las traiciones entre sus integrantes, que resumieron en este episodio todos los vicios que la ciudadanía le reprocha a los políticos. Yasna Provoste, probable ganadora el 21 de agosto frente a Paula Narváez y el inefable Carlos Maldonado en una primaria improvisada, cargará en las presidenciales con el descrédito de sus acciones y las de sus socios.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-