Empleo, uno de los principales desafíos pendientes

El INE reportó los resultados de su encuesta de empleo del trimestre móvil febrero-abril del presente año, en donde la tasa de desempleo fue de 10,2%, con un incremento de 1,2 puntos respecto de lo observado hace un año atrás, que era de 9%, teniendo ya esta última cifra los primeros efectos de las cuarentenas que se iniciaron en marzo del 2020. Sin embargo, la pandemia provocó una salida masiva de personas desde el mercado laboral por lo cual una mejor medida del desequilibrio es la SU3, estimada por el INE, donde se incluye a los desocupados más la fuerza de trabajo potencial, que llega a 21,2% en el último trimestre. Hace un año atrás, ese porcentaje SU3 era de 23,8%, siendo el peor momento de esta crisis en el trimestre mayo-julio 2020, cuando llegó a 30,2%, lo que da cuenta del profundo impacto de esta pandemia sobre el mercado laboral.

Paulatinamente, y en la medida que la actividad económica se ha ido recuperando, las cifras han comenzado lentamente a mejorar y aunque en la última medición se da cuenta de la destrucción de 44 mil puestos de trabajo con respecto a la medición previa, es necesario analizar dicho resultado con mayor cuidado, ya que en esa caída de 44 mil hay una reducción de 39 mil en el sector agrícola que es habitual por la estacionalidad respectiva.

Sin embargo, al mirar el sector Construcción vemos 15 mil nuevos empleos, mientras que en la industria manufacturera los ocupados aumentaron en cerca de 35 mil. Ambas cifras en relación al trimestre previo. De hecho, al ver las cifras sectoriales de abril se observa cómo esos sectores van dejando atrás los efectos de la pandemia.

Diferente es la evolución en el comercio, en donde a pesar de los sustanciales incrementos en las ventas, 33% en abril, la cantidad de ocupados sigue cayendo. Probablemente está aquí la masificación de las ventas online y el eventual cierre de varias salas de ventas, fenómeno acelerado por la pandemia, y que comenzará a levantar con cada vez mayor fuerza la necesidad de la reconversión para puestos de trabajo que están en extinción, como el de cajeros y vendedores. Ese tema fue analizado antes de la pandemia por la asociación gremial y el Sence, ya que este sector es el principal empleador de nuestra economía.

De esta manera, en la medida que la economía chilena va dejando atrás la recesión, deberá afrontar tres desafíos sustanciales. El primero será el retiro paulatino del estímulo fiscal y monetario, en donde el cese gradual de las transferencias a las familias generará una resistencia sustancial de parte de los políticos. El segundo es la normalización paulatina del mercado del trabajo, en donde lamentablemente una parte que se movió a la informalidad difícilmente volverá al mercado formal. Por último, la reconstrucción de sectores sustancialmente dañados, como el turismo, en donde es necesario acudir con ayuda con una lógica más parecida a la reconstrucción después del terremoto, ya que las políticas públicas generales, como el Fogape, probablemente no son suficientes para el daño observado.

Columna de Tomás Flores, Economista Senior, publicada en El Líbero.-