¿Chile Vámonos?

Después de las elecciones circularon entre ciertas élites y en parte de la derecha memes que festinaban acerca de un cambio de nombre en la coalición, que ahora se llamaría Chile Vámonos. Los memes son replicadores culturales, análogos a los genes, de manera que no debemos echar a la chacota tan fácilmente el tema y reconocer, en cambio, que en la mente de quienes inventaron y difundieron esos memes hay un sustrato de realidad.

Los resultados de la elección, las declaraciones de quienes fueron electos en ella para diversos cargos y el comportamiento de la mayoría parlamentaria en los últimos meses levantan un tema real. Hay gente que tiene temor que la evolución de los acontecimientos le lleve a una situación imposible, en que la única salida sea abandonar el país. Es cierto que es un sentimiento muy minoritario, la mayoría no tiene posibilidad alguna de hacerlo siquiera, y además muchos están en una posición de negación según la cual todo lo que estamos viviendo será para mejor.

¿Pero por qué alguien podría tener temor? Básicamente por una cosa: que el Estado, amparado en una mayoría, no respete derechos básicos. Ellos son fundamentalmente el derecho a vivir en paz, la libertad de conciencia y opinión y el derecho de propiedad. La ponderación de cada uno de éstos variará entre las personas dependiendo de sus intereses, patrimonio, intensidad de las convicciones políticas, etc.

Lucía Santa Cruz ha resumido magistralmente en una columna denominada “La derecha cancelada” uno de esos temores, haciendo una dura crítica al ex ministro Nicolás Eyzaguirre por decir que votaría por el candidato presidencial del Partido Comunista pese a que “no está de acuerdo con sus concepciones de la democracia” y afirmar que la derecha no puede gobernar este país pues ello llevaría a “el enfrentamiento final”. Si en política no se reconoce la legitimidad del otro no hay democracia y hay amenaza de violencia. Eso está en entredicho en Chile hoy.

Que el mismo candidato aludido, Daniel Jadue, haya dicho que la plata que está en las AFP debe pasar a un fondo colectivo para financiar las pensiones de los chilenos, explica el temor por el derecho de propiedad.

Para que este país sea mejor, como quiere la mayoría de los chilenos, la solución no es Chile Vámonos. La derecha, los empresarios, las elites, pero no sólo ellos sino todos quienes creen en la democracia, deben dar la lucha para que los temores reseñados no se hagan realidad. Votar por el candidato comunista ciertamente no es el camino; y no es campaña del terror, es el terror.

En una columna anterior señalé que en los últimos años la derecha había abandonado a su gente. Ahora no debe abandonar el país, sino luchar por él. Y eso incluye respaldar a los políticos que defienden nuestras ideas. No abandonemos a los partidos, apoyémoslos para que sean mejores.

 

Columna de Luis Larraín, Presidente del Consejo, publicada en La Tercera.-